Por Macarena Faunes
19 julio, 2019

«Quiero ayudar a jóvenes como yo, que no pueden ingresar a la universidad por falta de dinero», le comentó Dale Schroeder a su amigo Steve, a quien le pidió que cuando él falleciera donara todos sus ahorros a jóvenes de su comunidad para que continúen con sus estudios universitarios.

Estudiar una carrera y tener una profesión es fundamental para surgir en la vida, y nadie debería quedarse fuera de esta oportunidad por no tener los recursos para costearla. Hay personas que quieren cambiar esta realidad, por lo que no escatiman en hacer lo necesario para darle la posibilidad a un desconocido de convertirse en un futuro abogado o ingeniero, incluso si esto implica un gran costo monetario que sale de su bolsillo.

Antes de morir, Dale Schroeder, de 67 años, dejó pagada la Universidad de 33 jóvenes que no tenían dinero para ingresar a la educación superior.

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Dale era un anciano de escasos recursos que jamás se casó, nunca tuvo hijos y dedico su vida a la carpintería. Falleció el 2005 por muerte natural y tenía un corazón de oro.

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Steve Nielsen, uno de sus mejores amigos, contó al sitio KCRG, que Dale era una persona admirable.

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«Era muy tranquilo y tímido. Un tipo de obrero pálido, un pálido tipo de hombre. Iba a trabajar todos los días, trabajaba muy duro, era frugal como muchos de los habitantes de Iowa».

-Steve Nielsen a KCRG-

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La idea surgió 10 años antes de su deceso. Dale le comentó a Steve que quería donar una gran cantidad de dinero a un grupo de jóvenes de su comunidad para que continuaran con sus estudios superiores, causando gran impacto en su amigo.

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«Me comentó que nunca tuvo la oportunidad de ir a la universidad y por eso le gustaría ayudar a los niños a ir ingresar a esta. Sentí algo de curiosidad. Le dije ¿de cuánto dinero estamos hablando Dale? Y él me dijo:» Oh, apenas $ 3 millones». Casi me caigo de mi silla. Quería ayudar a los niños que eran como él, que probablemente no tendrían la oportunidad de continuar con sus estudios por no tener dinero».

-Steve Nielsen a KCRG-

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La instrucción de Dale fue clara. Tiempo después de que él falleciera, tenían que enviar toda su herencia a los adolescentes de una pequeña ciudad de Iowa, lugar donde nació.

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Kira Conrad fue una de las alumnas beneficiadas, a quien le era imposible pagar la Universidad. Es la menor de cuatro hermanas de una familia de escasos recursos. Se emocionó hasta las lágrimas al recibir el llamado de Steve, quien le comentó que estaba contemplada en los planes de Dale.

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Al igual que Kira, esta noble iniciativa ayudó a otros 32 jóvenes, cuya única restricción fue cancelar toda carrera por adelantado, ya que no pueden devolverle el dinero al remitente porque falleció.

La cuenta de Dale quedó en cero cuando pagó los estudios de Kira y los demás adolescentes, monto cercano a los 80 mil dólares.

La educación es un derecho, no un privilegio. No deberíamos renunciar a nuestro sueño de convertirnos en profesionales o endeudarnos para conseguirlo. Estos jóvenes fueron muy afortunados de ser parte de los planes de Dale, a quien recordarán por siempre como un héroe.

 

 

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