Por Luis Lizama
7 septiembre, 2020

Su nombre es don Baldemar y fue fotografiado en una plaza de Ciudad de México, donde pasa sus días por no tener un hogar. Es un artista que jamás recibió el reconocimiento que merece.

En nuestro planeta habitan unos 7 mil millones de personas, cada uno con una historia de vida y una cultura diferente. Algunos son amantes de la música, otros del deporte o de las obras de arte. Cada uno reza a sus propios Dioses. Lo cierto es que todos merecemos dignidad, respeto e igualdad de condiciones, tal como don Baldemar y sus creaciones.

Es un anciano mexicano que fue fotografiado en una plaza de Ciudad de México, mientras dibujaba y vendía su arte, para poder sobrevivir. Afortunadamente los buenos corazones y las redes sociales actuaron muy bien, ayudándolo a tener su propia exposición, además de ayuda en donaciones. Tendrá el reconocimiento que merece.

Twitter @decosmonaute

Desde que se tomaron las fotos han pasado algunos meses, viralizándose y llegando a todos los rincones de Internet. Su historia llegó a muchísimas personas, quienes quisieron colaborar y darle una ayuda. 

Don Baldemar vive en las calles, frente a una cadena de cines. Para conseguir algo de dinero, dibuja y vende su arte por algunos pesos. Su talento es innegable, pero jamás tuvo la oportunidad ni el reconocimiento.

Twitter @decosmonaute

A través de Twitter se dio a conocer su historia, donde alcanzó miles y miles de interacciones y ayudas. De hecho, en un momento fueron tantas las donaciones para don Baldemar, que la joven se comprometió a guardar y entregar semanalmente al anciano, para no ponerlo en peligro por vivir en las calles.

“El día de ayer le llevamos el dinero que todxs ustedes con su gran corazón hicieron favor de donar, Don Baldemar no aceptó todo por su seguridad ya que vive en la calle y lo pondría en riesgo, acordamos con él guardarlo y llevarle cada semana un tanto hasta que se termine.”

Comentó la joven que popularizó la historia del anciano.

Tampoco pudo aceptar muchas de las donaciones materiales, porque no tenía dónde ponerlas.

Twitter @decosmonaute

La buena acción de las personas permitió incluso que el anciano se hospedara en un hotel, tratara de abrir una cuenta en un banco y, lo más especial para él, pudiera mostrar su arte en una exposición.

“Gracias Diosito, me mandaste unos angelitos. ¿De dónde me los mandaste, del cielo?”

Cuando le dijeron que podía exponer, se emocionó tanto que dijo había que hacer “obras maestras”. Su gratitud fue enorme.

Twitter @decosmonaute

También le crearon una cuenta de Instagram, donde puedes ver todas sus obras y también el resultado de su exposición. Le fue muy bien.

https://www.instagram.com/p/CEzyC3ljhec/

Esto es lo que ocurre cuando todos ponemos un granito de arena. La clave está en no ser indiferentes, no olvidarse que hay muchas personas en situaciones deplorables y que necesitan un pequeño empujón. A veces una buena palabra puede hacer la diferencia. 

Así como don Baldemar hay muchas personas, de todos depende construir un mejor porvenir.

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