Por Felipe Costa
7 abril, 2021

Con 94 años cortaba todos los días caña de azúcar para comprar sus alimentos y cuando Karla Obil lo encontró, tenía la columna deteriorada, al igual que sus manos y pies. Gracias a una campaña arreglaron y limpiaron su casa, le dieron ropa nueva y hasta sesiones de fisioterapia.

Tiempo atrás, la historia de Don Goyo nos estremeció al conocer la deplorable situación en la que este anciano de 94 años vivía. Con jornadas de hasta 12 horas, cortaba cañas de azúcar y con el dinero comparaba sus alimentos, sin embargo, su hogar, su ropa y su estado de salud no eran los adecuados como para seguir manteniendo dicha vida. Fue entonces, gracias a una considerada vecina, que el abuelo pudo conseguir ayuda.

Karla Obil

Pies con cayos, manos rotas y una espalda que sufría las serias consecuencias de una larga vida de duro trabajo, era lo que aguantaba Don Goyo cada día sin tener a nadie a quien recurrir. No sabía nada de sus hijos y vivía en una habitación llena de tierra, ratones y un baño que era el hogar de virus y bacterias por años.

Karla Obil, al encontrar al anciano y ver su situación, comenzó una campaña en redes sociales para ayudar a Don Goyo y así darle un hogar digno, limpio y sobretodo, una vejez que pueda disfrutar.

Karla Obil

La mujer se puso manos a la obra y la historia del anciano recorrió varios países. Muchas personas  estuvieron dispuestas a ayudar, no solo económicamente, sino también profesionalmente. Un odontólogo supo del cortador de caña y le realizó una revisión de dientes a domicilio sin coste alguno.

Karla Obil

Otros, hicieron la llegada de materiales, ropa y dinero para comida, el fondo se fue acumulando y además de poder pintar la casa, permitió reformar el baño por completo, así como acceder a sesiones de fisioterapia para su columna. Una gran comunidad ha comenzado a consolidarse en torno a Don Goyo y quien lo conoce está dispuesto a ayudarlo.

Karla Obil
Karla Obil

Cama, colchón y hasta estufa nueva, la vida de Don Goyo cambió radicalmente. Karla dice que ya se le ve sonreír y disfrutar de la compañía. Como buen hombre trabajador le gusta estar activo, pero siempre tiene tiempo para descansar bajo el sol.

Karla Obil
Karla Obil

Karla seguirá monitoreando de cerca a Don Goyo, asegurando que las reparaciones en su hogar aún no terminan. Junto a sus colegas se coordinan para ir a visitarlo, pues además de los bienes materiales, la compañía es algo que el anciano atesora por sobre todo a sus 94 años.

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