Por Cristofer García
18 febrero, 2021

José Bestilleiro, conocido como “el señor de los hula-hula”, es un personaje popular de La Candelaria, en Caracas, Venezuela, donde diariamente es visto ofreciendo sus bailes en público.

Cuando el músico australiano John Paul Young cantaba que el amor estaba en el aire no mentía. Y es que el amor se puede encontrar hasta en el lugar menos esperado o en una persona inesperada. Un ejemplo de esta filosofía fue un abrazo capturado entre las calles de Caracas. Sus protagonistas dejaban fluir el amor, mientras la ciudad a su alrededor no detenía su marcha.

Se trata de José Bestilleiro, conocido en la capital venezolana como “el señor de los hula-hula“, quien es un personaje popular de La Candelaria, al oeste de la ciudad. Todos los días sin falta es visto haciendo girar los aros de plástico por sus brazos, piernas y cabeza, pero pocas veces había sido sorprendido en un acto romántico.

RT
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Tal como se puede apreciar en la secuencia de imágenes difundidas por el fotógrafo Jacobo Méndez en su cuenta en la red social Instagram, se puede ver a Bestilleiro interactuando con una mujer a quien luego abraza y pone su rostro junto al suyo.

Jacobo Méndez
Jacobo Méndez

El tierno momento ocurrió ya en horas de la noche, cuando el popular bailarín de los hula-hula habría terminado con la jornada del día y decidió relajarse a conversar un poco antes de marcharse a su casa.

Jacobo Méndez

Este abuelo de 86 años se ha ganado una importante fama entre los caraqueños que diariamente lo ven con su acostumbrada rutina, en el mismo lugar, frente a la Plaza La Candelaria. Y aunque la ciudad lo ha acogido como suyo, Bestilleiro nació en La Coruña, en el norte de España, de donde partió hacia tierras tropicales con alrededor de 24 años, según RT.

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Jacobo Méndez

En su búsqueda de mejor futuro, a finales de la década de 1950, cuando su país natal atravesaba por problemas económicos, aún sufriendo los estragos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil. Venezuela fue el destino al que apuntó y desde entonces no ha regresado a la tierra que lo vio nacer.

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