Por Luis Lizama
27 marzo, 2020

Don Luis tiene 76 años y llegó a la ciudad de Bucaramanga (Colombia) para retirar un dinero. Pasaron las horas, se le hizo tarde, estaba mojado por la lluvia y buscando un lugar donde pasar la noche. Un joven odontólogo se apiadó y lo llevó hasta su departamento.

En momentos de crisis es donde aparece lo mejor o peor de cada persona. Mientras algunos se comportan de forma egoísta y velando por sus propios intereses, en otros aflora un sentimiento de solidaridad y de ayudar a quienes lo necesitan. Se ha dicho hasta el cansancio: para ganar batallas como la del Covid-19, la bondad es primordial

En ese contexto, en plena cuarentena, don Luis Medina y el joven Juan Carlos Barrios, protagonizaron una linda e inspiradora historia. El anciano de 76 años pasó horas bajo la lluvia a la espera de un dinero, en la ciudad de Bucaramanga (Colombia). En un momento se le hizo demasiado tarde y tuvo que resignarse a buscar un techo, sin éxito. 

“Vi una publicación en Facebook como a la 1:00 de la mañana, donde decían que había un señor de avanzada edad que se encontraba en la entrada del Hospital Los Comuneros, que era del Socorro y que se encontraba con varias bolsas y pertenecías. En la publicación pedían ayuda para que no pasara la noche desamparado”.

Explicó el joven a medios locales.

Por fortuna, todavía quedan buenas personas en este mundo.

Juan Carlos Barrios

El inspirador hecho ocurrió la noche del 25 de marzo, cuando Luis Medina llegó desde el Socorro, a cobrar un dinero en la Plaza Central de la ciudad. Lamentablemente se le hizo tarde y se vio de brazos cruzados. La ciudad está bajo cuarentena a raíz del coronavirus y la solidaridad escasea durante estos días. Las personas ni siquiera pueden estar cerca, para evitar contagios.

Ya estaba resignado a pasar la noche en la calle, bajo el techo de un hospital, hasta que el joven odontólogo Juan Carlos Barrios, de 24 años, acudió a su rescate.

Imagen referencial – Pixabay

“Llegué al hospital y efectivamente estaba ahí tirado en la entrada, completamente mojado, y con algunas personas que solo lo miraban de lejos, tenía un tapabocas y estaba muy sucio”.

El joven solidario lo llevó hasta su apartamento, le dio algo de comer y una cama para descansar. Al día siguiente lo llevó nuevamente a la Plaza Central, donde lo dejó junto a una mascarilla.

Cuando todo terminó, el anciano agradeció profundamente el noble gesto. Una acción digna de aplaudir, en medio de la crisis por el coronavirus, donde escasea la bondad.

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