Por Macarena Faunes
30 septiembre, 2019

La jubilada de 72 años, Mari Eli da Silva, perdió los billetes después de que se le cayeron del bolsillo. Leandro da Silva los encontró, la buscó y se los devolvió. Un verdadero ángel.

Aunque sabemos que lo más importante es conservar nuestra vida, a todos nos duele perder algo material. Son fruto de nuestro esfuerzo. Nos costó mucho obtener eso que tanto necesitamos. En una sociedad tan arribista como la que vivimos hoy en día, nos damos cuenta que los ladrones siempre existirán. Por fortuna, siempre habrá un ángel en nuestro camino dispuesto a darnos una mano cuando más lo necesitamos.

Un honrado recolector de basura le devolvió todo su dinero a una anciana jubilada de 72 años que había perdido su salario recién pagado. Estaba desesperada. Lo necesitaba para pagar los costos de la grave enfermedad que tiene su hija.

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Leandro da Silva es un humilde trabajador de limpieza que vive en uno de los barrios más pobres de Río de Janeiro, en Brasil. Mientras estaba barriendo, se encontró en el piso un par de billetes. Los tomó y, a pesar de que sitió la tentación de quedarse con ellos por un segundo, recordó que no era lo correcto. La cantidad de dinero representaba la mitad del sueldo que gana él. Debían de pertenecer a una persona de escasos recursos, sencilla, igual que él.

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La afectada se trataba de Mari Eli da Silva, quien perdió 700 reales, equivalentes a 192 dólares estadounidenses. Estaban destinados a pagar la renta de la casa de su primogénita enferma, quien tuvo que dejar tuvo que dejar de trabajar por su padecimiento. La anciana comentó cómo extravió el paquete a un medio de comunicación de su país.

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“Puse el dinero en mi bolsillo, sólo que la camisa era larga. Pensé que había asegurado el dinero y no lo hice. Cuando la solté, el dinero se salió de la camisa ¡Se cayó! Cuando fui más lejos, perdí el dinero. Estaba desesperada”.

-Mari Eli da Silva a medio de comunicación de Brasil-

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Leandro conocía a la señora Mari. Es su vecina desde hace mucho tiempo y lo vio crecer. Cuando se enteró de que se la había caído su salario, supo que era de ella. Le devolvió todo, no le tocó ni un peso.

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“Era una cosa de Dios, esta cosa del carácter y la honestidad. Tómalo y devuélvelo, porque hoy en día es difícil tomar dinero así y regresarlo».

-Mari Eli da Silva a medio de comunicación de Brasil-

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La anciana está muy agradecida del joven. Otros se hubiesen quedado con los billetes, pero él se los pasó intacto. Priorizó su conciencia y valores. Hizo lo correcto.

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Pese a la gran tentación que tuvo Leandro, el muchacho entendió que quedárselo no era la mejor opción. Seamos honrados en la vida. El día de mañana puede ser tú el que necesite una mano de un desconocido. Felicitamos a Leandro por su honestidad.

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