Por Felipe Costa
22 febrero, 2021

“Los niños solían burlarse de mí; me llamaban ‘bebé basura’, me decían ‘nadie te quiere… eres sucio'”, cuenta Freddie Figgers, cuyo único refugio fueron las computadoras. Con el tiempo demostró ser todo un prodigio de la programación, creando sus propios programas a los 12 años y hoy liderando una empresa.

Nadie sabe que es lo que hay detrás del abandono de un bebé, pero si algo es cierto, es que dejarlos a sus suerte, en botes de basura, no puede hablar para nada bien de quienes lo trajeron al mundo. Freddie Figgers fue alguien que tuvo que atravesar por aquella pesadilla, lo que le traería incluso problemas y burlas en la escuela, sin embargo, le sonrió a la vida y a aquellos que lo acogieron como su hijo.

Freddie Figgers

Freddie fue abandonado al lado de unos botes de basura en Florida, Estados Unidos, su caso fue polémico y llegado al orfanato no había nadie que lo quisiera, así que Nathan Figgers, a sus 74 años, decidió darle un hogar. El hombre tenía sus hijos propios junto a su esposa y durante años se dedicaron a adoptar a niños abandonados o cuyos padres estuviesen en prisión, pero por su edad había optado por no volver a hacerlo.

Nathan le dio una oportunidad, pero al crecer, de alguna forma los niños del barrio lo identificaron, sabiendo que era a él a quien habían abandonado en la basura, lo que lo convirtió en objeto de burlas y maltrato escolar.

Freddie Figgers

Cuando las bromas se hacían más directas, Freddie no tuvo más opción que contarle a sus padres por qué le decían solo a él “niño basura”, entonces le contaron la verdad.

“Me dijo ‘”Te lo voy a contar sin rodeos. Tu madre biológica te abandonó, y como yo y Betty no queríamos mandarte a casas de acogida, te adoptamos’. Yo me sentí como basura y siempre me acuerdo que me agarró por los hombros y me dijo ‘Nunca dejes que eso te indisponga'”.

–Freddie Figgers a la BBC

Getty Image

Lamentablemente Figgers tuvo que aprender a crecer en medio de las burlas, el rechazo y el maltrato escolar. Le llamaban “niño basura”, le decían que nadie lo quería porque estaba sucio. Llegó incluso un tiempo en que las palabras se convirtieron en abuso físico y no pudo encontrar mayor refugio que en sus padres.

“Recuerdo ocasiones en las que me bajaba del bus escolar y niños me agarraban y me tiraban en botes de basura y se reían de mí”.

–Freddie Figgers a la BBC

Pero todo cambió el día en que Freddie consiguió una computadora por 24 dólares, regalo de su padre. Aprender a usarla lo alegró tanto que ya no le importaba lo que pasara en la escuela porque solo pensaba en llegar a casa y ponerse a jugar.

Freddie Figgers

Aún así, hacerla funcionar no fue fácil, debido a que estaba en mal estado y le faltaban piezas, el chico buscó por su cuenta los repuestos y tras 50 intentos logró soldarla y hacerla arrancar. En aquel momento se dio cuenta que era lo que quería hacer para toda su vida.

A los 12 aprendió a programar y consiguió un pequeño empleo en el laboratorio de su escuela como asistente de un programa preescolar. Al no haber técnicos, el apilaba aquellas máquinas defectuosas y las volvía a la vida. La alcaldesa en aquel entonces pudo conocer a Freddie y maravillada por su talento, le pidió a sus padres si podía llevárselo a colaborar en el ayuntamiento.

Tamroll Hall

Pasaron apenas 3 años y a sus 15 ya era el encargado de monitorear los medidores de agua de la municipalidad, creando un programa especial para ello.

Freddie Figgers

No pasó mucho tiempo después que su padre desarrollaría Alzheimer, no obstante, Freddie se percataría que su papá cuando salía de casa y se perdía siempre llevaba puesto los mismos zapatos. Entonces decidió crear su propio programa de rastreo GPS en tiempos que no existían ni Apple ni Google Maps, adhiriendo una antena al calzado y enlazándola con su computadora. El joven tenía algo claro, si su padre no lo abandonó de bebé, él tampoco lo haría jamás.

Años después, vendió su revolucionaria tecnología de calzado y se enfocaría en aquel negocio que se transformaría en sus huevos de oro. Un día se dio cuenta que las zonas rurales no tenían acceso a internet. Las compañías de telecomunicaciones no apostaban por estos lugares, encontrando un nicho gigantesco. Freddie entonces ocupó los 2 millones de dólares ganados de su anterior emprendimiento y fundó su propia compañía que llevara internet de altas velocidades a las casas de Florida.

Hoy Freddie Figgers ha logrado avaluar su compañía en $62 millones de dólares, y como persona, sigue los pasos de su padre, invirtiendo en ayudar a otros que lo necesiten.

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SI bien no decidió por adoptar niños, la fundación Figgers entrega becas a estudiantes afroamericanos, además de contribuir en situaciones de desastre como la actual pandemia por coronavirus. Con el pasar de los años ha seguido inventando herramientas, inspirado en aquella vez que creó los zapatos para su padre. Su intención es seguir incentivando la innovación en el área de la salud y hacer de la tecnología un verdadero aporte en la vida de las personas.

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