Por Alejandro Basulto
10 enero, 2020

El pequeño Archie Saunders, de dos años, nunca antes había podido jugar en tierra húmeda.

Australia está en el ojo del mundo, y no por buenas razones, o por una simple preocupación que es hasta lo que ya quisieran los habitantes de dicho país. Debido a que en esta isla gigante al sur del mundo, los incendios forestales han tenido una magnitud y gravedad nunca antes vista en su historia.

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Siendo millones de hectáreas las afectadas, millones de personas las que cambiaron sus bellos paisajes por el humo y color rojizo del fuego, y sin olvidar, lo más grave, las más de 20 vidas humanas acabadas y los millones de animales que han dejado de vivir producto del fuego arrasador.

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Una tragedia sin parangón, que por cierto, está en medio de un contexto que es o debería ser máxima preocupación global: el cambio climático. Fenómeno en el que el hombre tiene una gran cuota de responsabilidad y culpa, y que a pesar de que ante él se han movilizado millones de personas y varios países han adoptado medidas, las acciones distan mucho de ser las suficientes.

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Y en Wollomombi, cerca de Armidale, en Australia, por culpa de calentamiento global, tienen una sequía que ha sido un fenómeno climático que es parte de las razones del surgimiento, duración y magnitud de los incendios forestales. Siendo la familia de Nick Saunders, unas de las afectadas en su granja. Teniendo que desprenderse de muchas de sus ovejas y demás ganado para poder alimentar al que quedó.

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En esa situación, el pequeño Archie Saunders, de actualmente dos años, ha crecido. No habiendo tenido por ejemplo, nunca la oportunidad de jugar con barro. Algo que es tan común en muchos lugares del mundo, para él era sinónimo de lo impensado. Hasta que después de meses, cayó una lluvia significativamente fuerte en la granja de su familia.

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Su padre, Nick, de 23 años, no lo pensó ni un segundo, y lo llevó al charco grande de agua y barro que se formó en su campo. Ahí dejándolo solo con la vestimenta más delgada, lo agarró y lo llevó a embarrarse. Jugando ambos, papá e hijo, un buen rato con el barro.

«Estaba muy, muy inseguro y papá se unió a él y le encantó (…) No sé quién era el niño más grande (…) Hemos tenido pequeños fragmentos aquí y allá, pero han pasado meses desde una gran lluvia decente. Fue realmente increíble verlo (…) Fue muy agradable»

– declaró Nkala Frost, de 22 años, sobre la primera vez en el barro de su hijo Archie, según consigna 9News.

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Una jornada que sin duda alguna nunca olvidarán.

Si deseas ayudar a combatir el fuego en Australia o salvar animales afectados por las llamas, puedes donar a las siguientes organizaciones:

Hospital de #koalas en Port Macquarie

Hospital de la #fauna #silvestre de Currubin

CFS #volunteer #firefighters

Australian #Koala Foundation

Australia nos necesita.

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