Por Felipe Costa
26 marzo, 2021

Mientras que Louie se desarrollaba normalmente dentro del útero, su hermana Neve no recibía los nutrientes necesarios. La placenta se iba deteriorando y en vez de protegerla acababa lentamente con su vida, lo que obligó a los doctores a una cirugía de emergencia.

Cada vez que hacemos referencia al útero materno, en general pensamos en aquel lugar lleno de confort y protección, donde los cuidados son tan simples que todo parece ser perfecto. Pues para los bebés Neve y Louie, fue lo contrario, ya que permanecer allí fue justo lo que daba y a la vez acababa con la vida de uno de ellos.

Apoyo – Pixabay

Neve y Luoie son mellizos, pero el día en que nacieron, la primera tuvo graves dificultades para sobrevivir. Resulta que estando en el útero, la pequeña no recibía los nutrientes necesarios y prácticamente crecía la mitad que su hermano, lo que obligó a los doctores a realizar una cesárea de emergencia si se quería tener oportunidades de salvarlos a ambos.

La madre, Laura Hough, se internó en el Hospital de Mujeres de Liverpool, donde recibió la noticia que probablemente Neve “no lo lograría”, aún así Louie podría nacer sin problemas y ser transferido a una incubadora.

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Sin mayor remedio, la cirugía se llevó a cabo y tras cortar los cordones umbilicales y no ver señales en Neve, la transfirieron a una incubadora, donde pasó 2 semanas separada de su hermano, recibiendo todo tipo de cuidados y monitoreos. Sus pequeños respiros parecían una sinfonía agobiante que mantenía a los doctores en suspenso a cada hora.

Mientras que Louie nació pesando aproximadamente 1 kilo 300 gramos, su hermana Neve no lograba llegar ni al medio kilo. La bebé no era capaz de ocupar por sí misma sus funciones vitales, pero al menos sus órganos parecían haberse formado al punto de que si sobrevivía, podría desarrollar una vida normal.

Liverpool Echo

Luego de intensas 2 semanas de incertidumbre, Neve comenzó a abrir sus ojos, respirar por su propia cuenta y contar con temperaturas normales. Se le sacó de su incubadora y la llevaron a la de su hermano, los acostaron juntos e instintivamente se abrazaron.

Liverpool Echo

Laura contó al Liverpool Echo, que en el momento que le dijeron que la placenta de Neve se estaba deteriorando, tuvo que someterse a la decisión más grande de toda su vida, donde le dieron la opción de aguantar un tiempo más hasta la semana 28, pero sin esperanza de que la niña viviese.

Al final la madre arriesgó todo y ahora agradece la mano de los doctores que le salvaron la vida a sus mellizos. Los profesionales además de satisfechos con el trabajo, se sienten bendecidos al ver cada día la evolución de los hermanos y cómo se nota que comparten un vínculo de amor teniéndose ambos en la incubadora, creando un lazo familiar que jamás se romperá.

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