Por Luis Lizama
12 agosto, 2020

Nació a las 24 semanas de embarazo y pasó largos meses en observación. Era muy pequeña y delicada, pero una luchadora incansable. Hoy ha vuelto al hospital para agradecer.

Los recién nacidos requieren de muchísima atención y cuidado. Están llegando recién a este mundo, por lo que sus cuerpos todavía no se adaptan. Todo eso se intensifica cuando nacen antes de lo previsto, tal como ocurre con la pequeña Mikayla, que ha logrado recuperarse satisfactoriamente y encanta al mundo con su sonrisa.

Ella nació prematuro, con apenas 24 semanas de gestación. Pasó 122 días en la unidad de cuidados intensivos neonatales, bajo el cuidado de un gran equipo médico. Ahora que ya superó todos los posibles inconvenientes, ha vuelto al hospital para dar las gracias, saludar y sonreír para las cámaras. Es una pequeña adorable. 

Servicios de salud católicos

Cerca de 4 meses estuvo en cuidados intensivos, sobre todo en el contexto actual, donde la pandemia mantiene en alerta a todos los recién nacidos. Su caso era especial, ya que requería de mucho cuidado. 

Pesó poco más de medio kilo y era demasiado pequeña, pero el encanto era su gran atributo.

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Mikayla nació de camino al hospital, en el auto mientras papá manejaba histérico y mamá luchaba por no dar a luz. Cuando llegaron a la sala de emergencias de St. Joseph en Bethpage (New York, Estados Unidos), la pequeña ya había llegado a este mundo. 

En ese momento el Dr. John Mathew, encargado del equipo de emergencias, se acercó al bebé y dijo ‘Ella es muy pequeña. Voy a hacer lo mejor que pueda’.

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Estaban preparados para atenderla, pero también conmocionados. Posteriormente pudieron trasladarla al hospital de Manhasset, también en Nueva York, donde pasó 122 días en cuidados intensivos. 

Solamente podía visitarla papá, debido a la pandemia del coronavirus, una hora por día. Recién a los 10 días de nacida, los Pettis pudieron sostener a su bebé en los brazos.

Maria Petti

Pasó por muchos momentos complejos, incluso una cirugía al corazón, pero ya está mucho mejor y creciendo día a día. Venció todos los pronósticos y es una chica -casi- como cualquiera de su edad. 

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Para agradecer todo lo que hicieron por ella, volvió a reunirse con el equipo que la salvó y trató. Esta vez mucho más grande y lista, con su ropa color rosa y una sonrisa muy hermosa. Los saluda con mucho cariño.

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