Por Isidora Fuenzalida
4 noviembre, 2020

Para ser un pueblo con tan poca población, es un número inusualmente alto. Quieren lograr el éxito y poder ayudar a su gente.

Patwatoli es un pueblo en el bloque Manpur, del distrito de Gaya, Bihar, en la India, en donde apenas hay 1.500 hogares. La principal fuente de ingresos de los habitantes de la aldea, proviene de la fabricación de sábanas o de la gamcha, la tradicional toalla de algodón de la India. Casi todos los demás hogares del pueblo, son talleres de tejido.

En esta pequeña aldea, 250 niños y niñas han rendido el examen de ingreso conjunto (JEE), una evaluación de ingreso de ingeniería que se realiza para la admisión a varias universidades en el país de Asia. Esto tiene como finalidad llegar a los codiciados y prestigiosos Institutos Tecnológicos de la India (IIT). Para ser un pueblo con tan poca población, es un número inusualmente alto. Sin embargo, esto es justamente lo que los jóvenes sueñan allí y se esfuerzan para lograr el éxito.

TOI

Para los niños y adolescentes de Patwatoli, dejar su pueblo y superar las pruebas académicas competitivas, significa la posibilidad de salir de una vida llena de pobreza y esforzarse por el éxito.

Las familias no ganan mucho dinero y apenas se las pueden arreglar con su escaso margen de beneficio que proviene del tejido. Sin embargo, todas las familias están decidas a apoyar y asegurar el futuro para sus hijos para que tengan el acceso a la educación que merecen y tanto necesitan. La mayoría toma préstamos o gastan sus ahorros para enviarlos a clases especiales de preparación para el JEE.

Manish Saandlya

Una persona graduada de uno de los institutos tecnológicos, puede esperar un salario de alrededor de 15 lakh de rupias, que es doce veces el ingreso per cápita de la India. Varios de los ingenieros de esta pequeña aldea que han superado los exámenes y son profesionales, trabajan en las principales empresas indias, estadounidenses, británicas e internacionales. Lograron el éxito.

“El auge del IIT golpeó a Patwatoli a principios de la década del 2000. Hasta entonces, no había escuelas adecuadas aquí, ni una buena universidad cerca y ninguna perspectiva de trabajo. Las niñas rara vez eran alfabetizadas, los niños abandonaban después de la clase diez. Incluso cuando los centros de entrenamiento de JEE se multiplicaron n toda la India, Patwatoli nunca había oído hablar del IIT”.

–señaló Dev Narayan, un graduado del IIT que ahora trabaja en Singapur–

IIT

Mientras que los padres son, en su mayoría trabajadores asalariados y tejedores, sus hijos estudian duro y se esfuerzan para en un futuro convertirse en ingenieros y ser admitidos en el IIT. Casi todas las familias que componen la aldea tienen a alguien que estudia o se graduó del instituto.

La primera persona que inició la tendencia de éxito que dio pie para que los jóvenes se entusiasmaran para aplicar, fue su primer graduado del IIT, Jeetender Prasad, que es un nombre legendario en el pueblo de Patwatoli.

Branshi Lal Patwa

Navprayas, es una organización dirigida por estudiantes que ayudan a estudiantes. Cada año visitan las escuelas para anunciar un examen en búsqueda de talentos. Entregan asesoramiento y orientación para que niños estudien y se apliquen a los exámenes. De esta forma, entre jóvenes y estudiantes, se ayudan para formar profesionales y lograr el éxito de quienes crecieron en un pueblo dominado por la pobreza.

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