Por Cristofer García
24 noviembre, 2021

“Me capacité por mis propios medios. Me gusta que mis trabajos se destaquen por el profesionalismo y la prolijidad. Tengo mucho cuidado con los detalles”, comentó Verónica Ibarra, quien se ha hecho un nombre en este rubro en la ciudad de Mendoza, Argentina.

Aunque en la vida hay muchos estereotipos alrededor de los géneros y roles que debe cumplir cada persona, también están aquellos que deciden romper ese molde. A veces hacen falta personas que se salgan de las etiquetas y demuestren que todos son capaces de distintas actividades.

Un ejemplo claro de ello es Verónica Ibarra, una joven de Mendoza, Argentina, quien se dedica a la labor de albañil, aunque sea poco común ver a una mujer trabajar esta área de la construcción y con herramientas. Sin embargo, para ella es natural y normal, luego de 5 años en este mundo laboral. No obstante, no era su primera opción.

Los Andes

“Fue por falta de trabajo, antes me dedicaba a la gastronomía. Desde chica adquirí conocimientos, trabajé como ayudante y después me fui capacitando en diferentes técnicas”, contó Verónica en conversación con Los Andes.

“Al principio fue bastante difícil justamente en esta provincia y en este país cabeza de termo. Los hombres no llamaban ni para pedir presupuesto y las mujeres, que por ahí dependían de la decisión de sus parejas, no se animaban”, añadió la joven de 32 años de edad.

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Pero fue gracias a la constancia y el trabajo duro que pudo hacerse un nombre en este rubro. De a poco fue consiguiendo los clientes que necesitaba y con los buenos resultados que dejaba se ganó su confianza. Ahora incluso tiene su propia empresa llamada “Vero servicios generales“, para así tener su propia cartera de clientes.

“Me senté un día y me lo replanteé. Me dije ‘yo estoy totalmente capacitada para hacer esto’ y me mandé. Me capacité por mis propios medios. Me gusta que mis trabajos se destaquen por el profesionalismo y la prolijidad. Tengo mucho cuidado con los detalles, que es lo que más requiere el trabajo de cerámica por ejemplo“, explicó.

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Y en ese mismo camino se ha encontrado con otras mujeres dedicadas a esta labor, que ahora se suman a su equipo. “Una de las chicas con las que trabajo es gasista matriculada y otra electricista matriculada. Cuando hace falta, las llamo. Es un trabajo bien hecho”, destacó.

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Aunque la pandemia de COVID-19 ha generado un escenario complicado para ella, ante la falta de trabajo, apuesta por mantener vivo su emprendimiento y seguir ofreciendo su mejor servicio.

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