Por Pablo Román
9 enero, 2018

Todos somos iguales, basta de discriminaciones.

Chile es un país extraño. Económicamente es uno de los mejores en la región, pero al mismo tiempo vive serios problemas por la división evidente de las clases sociales. Esto se debe, en gran medida, a que las clases altas mantienen su estatus y poder. Debido a esto, es muy normal que ambas realidades nunca lleguen a conocerse. Si se le suma a la ecuación políticas educacionales deficientes, es de esperar que la discriminación se haga presente. 

Youtube/cfdr

Eso fue lo que vivió Katherine Antileo, una mujer que trabaja para una tienda, ubicada en un centro comercial de la zona acomodada de Santiago.

Un cliente se enfureció tras la negativa de la vendedora a cambiarle un producto, y la denigró por no ser como ella, parte de la elite. 

Su principal enfoque, la ropa que Katherine utilizaba. “No eres igual a mí”, decía esta mujer a Antileo. 

Youtube/cfdr

A pesar de esto, la misma empresa pensó realizar un contra viral. En este se puede como los clientes entrar al loca y abrazan a Katherine. Ella, no sabía lo que estaba sucediendo.

La campaña se llamó “Gracias por ese abrazo” y es un claro ejemplo de que se está intentando romper con estas malas práctica.

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