Por Diego Aspillaga
20 enero, 2020

Howard Kirby decidió hacer lo correcto y localizar a la familia que había olvidado esa gran cantidad de dinero en un sillón que habían donado. Tuvieron mucha suerte, cualquiera se pudo haber quedado con sus ahorros.

La honestidad es algo difícil de encontrar en estos días. Los canales de noticias nos bombardean tristes historias de personas víctimas de crueles estafas y engaños que hacen dudar que se esa cualidad exista todavía.

Es por eso que cuando salen historias positivas como esta hay que compartirlas para recordar que aún existen personas honradas en el mundo, aunque sean pocas.

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Howard Kirby es un hombre de Michigan, Estados Unidos, que frecuenta la tienda de beneficencia Habitat for Humanity ReStore para comprar artículos usados a un precio más barato y ayudar a los más desposeídos al mismo tiempo.

Su última compra fue un antiguo sillón que aún estaba en buen estado. En vez de gastar más de lo necesario para llevarse una nueva silla a su hogar, el hombre prefirió optar por ahorrarse unos dólares y aprovechar de aportar a una buena causa. 

Si bien el mueble se veía muy cómodo, cuando llegó a su casa y lo instaló, el sillón lo defraudo. Pasaron un par de días y Howard se arrepentía cada vez más de la compra: nadie podría disfrutar un sillón tan incómodo.

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El hombre llegó a un punto en que le pidió a su hija que lo ayudara a desarmar el mueble para encontrar el problema antes de devolverlo definitivamente. Cuando se dieron cuenta de la razón del desacomodo, no lo podían creer. 

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Incrustada adentro de uno de los cojines del mueble encontraron una pequeña caja metálica. En su interior, 43.170 dólares yacían ahí sin uso y perdidos en el lugar más inesperado.

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«Todavía tengo que pellizcarme para asegurarme de que no estoy soñando o algo así», dijo un anonadado Kirby a CBS.

El hombre le dijo a su hija que no se sentía bien al quedarse con el dinero, por lo que acordaron ir a la tienda para averiguar quién había donado el sofá.

El mueble había sido regalado por Kim Fauth-Newberry. El sofá originalmente pertenecía a su abuelo, quien murió el año pasado. Después de su muerte, la familia decidió donar los muebles del anciano que no planeaban usar. No sospechaban que uno de estos tenía una fortuna en su interior. 

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Si bien su abogado le recalcó a Howard que no tenía ninguna obligación legal de entregar el dinero, el hombre insistió. La tienda entonces organizó una reunión entre el hombre y la familia del anciano fallecido para devolver los 43.000 dólares.

Cuando los Fauth-Newberry llegaron a la tienda y recibieron la cuantiosa suma de dinero, no lo podían creer. «Es una locura», dijeron entre lágrimas. Su abuelo les había dejado una última sorpresa, aún después de muerto.

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La acción de Howard fue destacada y agradecida tanto por los beneficiados como por el dueño de la tienda, Rick Merling, quien dijo que «esta es una persona que, a pesar de lo que está pasando, y a pesar de sus propias necesidades, dice que va a hacer lo correcto».

Si bien Kirby necesitaba el dinero -necesita arreglar su techo con urgencia- el hombre no se arrepiente de haber hecho lo correcto.

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Siempre pensé: ‘¿Qué haría si eso sucediera alguna vez?’ Ahora lo sé, y me hace sentir bien», concluyó.

Al parecer la honestidad es difícil de encontrar pero aún perdura en algunas personas de buen corazón.  

 

 

 

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