Por Constanza Suárez
1 febrero, 2019

Para el enfermero Teófilo Cari no hay distancia que se interponga entre él y su vocación.

Cada mañana, hace 32 años, Teófilo Cari hace lo mismo: sale de su casa en el paraje Capilla, a 3200 metro del mar, y camina cinco horas para llegar a su trabajo en la salita de Las Mesadas. La larga caminata entre losa áridos cerros es para ver a sus pacientes. Para este enfermero no hay distancia que se interponga con su vocación.

Su viaje es largo y tedioso. No se puede hacer en automóvil y él no puede montar un caballo por una patología que lo afecta. Pero para Teófilo no es relevante, él solo quiere atender a sus pacientes que lo necesitan. Sobre todos los precarios, que incluso a muchos tuvo que ayudarlos al aire libre.

Teófilo Cari/El Tribuno

Mira un video de su travesía:

Un caso que contó durante su entrevista en la radio, trataba sobre que había pedido un helicóptero para que rescatara una joven en Las Mesadas, que su proceso de parto se complicaba.

El viento dificultó la llegada, por lo que dos médicos tuvieron que ir desde Cachi en caballo. La mujer no pudo aguantar y, media hora antes de que llegaran, Teófilo la ayudó a dar a luz una niña, quien ahora vive en Campo Quijano.

A sus 65 años, el enfermero está a punto de jubilarse. En conversaciones con Radio Salta, lamentó que ya no quede nadie en los cerros. De hecho sus propios hijos tuvieron que irse a pueblos cercanos.

Teófilo Cari/El Tribuno

La gente que aún vive ahí, mantiene un estilo de vida al que Teófilo conoció cuando niño, según él mismo contó: “La gente sigue con sus sembradíos, ganados y tejidos. Siembran habas, papas, hacen queso y luego lo llevan para Payogasta a cambio de mercadería”, sostuvo.

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