Por Josefina Pizarro
11 Julio, 2017

“Recibe cruel bullying en la escuela; algunos la llaman ‘asquerosa, ‘desagradable’ y ‘rara”.

Creo que una de las peores cosas que te puede suceder es quemarte. Incluso las pequeñas quemaduras de cocina duelen mucho, sin más cura que aplicarte agua y diversas cremas. Ahora, imagina tener 7 años y que por accidente te quemes con agua hirviendo. Eso mismo fue lo que le pasó a Sophie Lunstead, quien quedó con quemaduras de segundo y tercer grado. Su cuerpo sufrió, pero más su corazón cuando los demás niños se burlaban de ella, hasta que le hicieron un regalo muy especial. Con él ya no tendría que sufrir más, y podría empezar a amarse a sí misma.

Una pequeña de 7 años, que llama a su piel “escamas de sirena” después de sufrir terribles quemaduras, aprende a amarse a sí misma y a superar el terrible bullying al que le someten sus compañeros gracias a una singular amiga.

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Sophie Lunstead quedó con quemaduras de segundo y tercer grado tras accidentalmente derramar agua hirviendo en su estómago, piernas y manos el año pasado.

Los doctores temían que la pequeña, con el 40% de su cuerpo quemado, no sobreviviría.

Pero lo hizo.

Advertencia: las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

Notablemente se recuperó y en tan sólo dos meses ya se encontraba lo suficientemente bien como para salir del hospital.

Y su madre, Nichole Lunstead, de 32 años, para conmemorar su aniversario de la quemadura, le dio a su hija una muñeca que le ayudaba a “ver lo bueno de las cicatrices”.

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“Ha aprendido a mostrar la cicatrización de sus piernas, a pesar del cruel bullying que recibe en la escuela, quienes la llaman “asquerosa, desagradable y rara”.

Pero la valiente Sophie supera su crueldad comparando sus piernas con las escamas de una sirena.

Ella explica que es “mitad sirena” y una “sobreviviente”.

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“Cuando ella explica la parte de ser sirena, todos los niños entienden y no necesitan ninguna explicación adicional” dice su madre.

“Este año y para su aniversario de la quemadura, una mujer le hizo una muñeca con cicatrices a juego” sigue hablando. “Ella estaba tan abrumada cuando se dio cuenta de que la muñeca tenía cicatrices idénticas, creo que es positivo para ella ver eso”.

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Además, recalca que la comparación con la sirena definitivamente ayudó, y mucho.

“Cosas como esa le ayudan y son su pequeña manera de ver lo bueno en sus cicatrices”.

Sophie se quemó el año pasado mientras hacía macarrones con queso con su hermano, ahora de 11 años, mientras su madre estaba arriba.

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El par intentó vaciar la pasta en un colador, pero mientras Sophie estaba vertiendo el agua hirviendo esta se deslizó y le quemó el cuerpo.

Nichole dijo: “Iba a ir al baño y le dije a mi hijo que me esperara antes de drenar el agua caliente con el que haríamos los macarrones. Cuando estaba arriba, de pronto escuché gritos y corrí escaleras abajo para ver a Sophie gritando histérica en el suelo”.

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Esto es simplemente un accidente, no fue culpa de la madre ni de nadie. Son cosas que pasan y hay que aprender a vivir con ellas. Por suerte la pequeña se levantó y siguió, sus ganas de vivir la sacaron del hospital en menos de lo que canta un gallo y hoy vuelve a sonreír.

Su imaginación y su nueva muñeca la ayudarán a salir de las dificultades, además de que su espíritu es algo que jamás podrán quebrantar. Ni siquiera las personas que la llaman “asquerosa” o “rara”.

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