Por Camilo Morales
20 septiembre, 2021

A punta de mazazos un trabajador destrozó cada uno de los azulejos del baño mientras gritaba: “¿Ahora quién me va a pagar?”. La mujer les alcanzó a pagar la mitad del trabajo, pero según los contratistas ella nunca les dijo que estaba insatisfecha.

Hay personas que están constantemente preocupadas de mantener y remodelar sus casas, ya sea haciendo arreglos en sus patios, en sus habitaciones o en sus baños. Para eso es necesario contratar a personas que puedan hacer ese tipo de trabajos: los contratistas.

Sin embargo, hay ocasiones en que los dueños de casa tienen algunos problemas con ellos con respecto al precio de los materiales que deben comprar y, algunas veces, con el resultado del trabajo final, que variar según lo planeado en un comienzo.

Amber Trucke

En Colorado Springs, Estados Unidos, ocurrió algo parecido: un contratista regresó a la casa en donde había finalizado un trabajo para destruirlo. Con un martillo en sus manos comenzó a golpear sin piedad los azulejos que había puesto en uno de los baños.

Según información del medio KRDO, la dueña de la casa, Amber Trucke, explicó que le había pagado 3.330 dólares de un total de 7.555 dólares pero que cuando el hombre terminó el trabajo ella no había quedado satisfecha con el resultado final.

Amber Trucke

Ella pensaba que el tema podía conversarlo con los contratistas y llegar a una solución que fuera justa para ambas partes. Pero contrario a eso, Terry James Gregory y Jordan Cazares, quienes estuvieron a cargo de los trabajos, llegaron a su casa con mazos y sierras para destruir las remodelaciones.

Amber tomó su celular y comenzó a grabar cómo el hombre destruía cada uno de los azulejos de las paredes mientras gritaba: “Trabajé semanas en esto. Gasté miles de dólares. ¿Ahora quién me va a pagar?

Amber Trucke

El impacto de aquella escena la dejó en shock. Más allá del dinero que desembolsó por un trabajo que ahora estaba destruido, Amber temió por su seguridad. “Me enferma, me asusta. Esto es más que destrozar mi baño“, enfatizó.

Pero distinto a la versión de la dueña de casa, Jordan, uno de los contratistas, explicó que nunca se les comunicó que el trabajo no les había gustado a los propietarios del inmueble. “Nunca antes había sucedido y no es algo que sea habitual. Había varios otros proyectos incluidos en el contrato que ella tampoco estuvo dispuesta a pagar“, dijo en un comunicado.

Los trabajadores explicaron que les llegaron amenazas de muerte luego de que la mujer hiciera público el registro. Por su parte, Amber dijo que desde hoy en adelante tendrá más cuidado con las personas que contrata y que puso una denuncia en la policía.

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