Por Cristofer García
27 mayo, 2020

En Tailandia muchas aerolíneas han quebrado por la pandemia de COVID-19, por eso, los trabajadores han comenzado distintos trabajos para poder conseguir ingresos.

Mientras la pandemia de COVID-19 sigue en pleno desarrollo en el mundo, con al menos 5.647.961 contagiados, la industria de aerolíneas se ha visto fuertemente afectada, por lo cual muchas han quedado en quiebra. Y es que, por la naturaleza de esta crisis, lo primero que cerraron fueron las fronteras y se cancelaron los vuelos.

Kosit Rattanasopon

Al verse paralizadas las líneas aéreas, quienes vivían de esos trabajo han tenido que reinventar la forma de generar ingresos. Así lo hicieron un capitán de aviones comerciales y un miembro de tripulación, quienes debido al cierre de la aerolínea se ha dedicado a trabajar como repartidor de comida.

Kosit Rattanasopon

Ellos dos han cambiado los aviones por unas motos sencillas con las que recorren las calles de Bangkok, Tailandia. Sin embargo, su responsabilidad sigue siendo enorme, porque durante esta crisis, estos servicios se han vuelto esenciales.

Kosit Rattanasopon

“(Nos conocemos) desde hace 20 años, pero nunca volamos juntos una sola vez. Hoy, vinimos a recoger (comida) para un trabajo. Envían gachas (plato de comida español) juntos. Volamos a lo largo de todo Bangkok”, escribió en la red social Facebook Kosit Rattanasopon.

Reuters
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Rattanasopon, de 37 años, trabajó como tripulante de cabina para Orient Thai Airlines, sin embargo, producto de emergencia sanitaria, tuvo que cerrar. Él, junto al capitán Thanun Khantatatbumroong, se encargan de llevar comida a quienes hagan un pedido.

Kosit Rattanasopon

De esta manera han podido sobrevivir a esta crisis, que creen que va a durar al menos un año más antes de volver a volar. “Sé que la vida no volverá a ser la misma en los próximos años, por lo que continuaré haciendo esta profesión”, dijo Kosit a Reuters.

Sin embargo, no son los únicos que han cambiado de trabajo. Thawanan Thawornphatworakul, una azafata de 36 años, convirtió el frente de su casa en un pequeño salón de belleza y se ha dedicado a cortar cabello para recibir ingresos económicos mientras dure la pandemia. Con lo poco que gana al menos puede pagar sus cuentas, según informó Reuters.

Reuters
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Y es que la industria del turismo ha salido muy golpeada en esta pandemia. Asaree Jarugosol, quien trabajaba construyendo escenarios para hoteles durante los eventos, ha cambiado su oficio a la fabricación de mascarillas para detener el contagio por el nuevo coronavirus.

Kosit Rattanasopon

No son los trabajos que soñaron pero están agradecidos de poder llevar pan a sus mesas.

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