Por Pamela Silva
29 marzo, 2018

“Me pasaba todo el tiempo inspirándome en otras personas, en vez de mirarme a mí misma y hacer las cosas”.

Giselli Souza es una periodista brasileña que durante mucho tiempo sintió vergüenza de su propio cuerpo, no visitaba la playa -uno de sus lugares favoritos- y se negaba a usar calzas, prenda que le gustaba mucho, para tratar de ignorar su talla real. A los 27 años, Giselli pesaba 80 kilos y estaba sumida en la depresión.

Cuando adolescente Giselli nunca tuvo problemas de peso, pero al irse a vivir sola cuando entró a estudiar todo cambió. Ahí empezaron las fiestas, a beber, fumar y comer comida chatarra y dulces. Tiempo después, en 2007, sufrió una profunda depresión que solo hizo empeorar su peso.

Giselli Souza

Junto al uso excesivo de fármacos, se enteró de que su madre tenía cáncer terminal.

“Hice catarsis emocional también. Usaba la comida para aliviar los problemas personales que estaba enfrentando — sobre todo la enfermedad de mi madre — y todo eso se unió para resultar en un estilo de vida muy autodestructivo”.

-Giselli Souza a VIX.

Aunque todo podría haber provocado que su mundo se derrumbara aún más, Giselli decidió que necesitaba salir adelante del problema y encontrar la motivación necesaria para cambiar su vida. Y esa motivación fue correr.

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 “Me di cuenta de que era hora de hacerlo y, quién sabe, de dejar a mi madre más tranquila para irse. En 2007, por invitación de una expareja, fui a un parque para conocer a un grupo de corredores y comencé a caminar y a correr en pequeña medida”,

-Giselli Souza a VIX.

Y aunque fue correr lo que poco a poco comenzó a cambiar su vida, no es realmente el hábito que la salvó de la depresión y ayudó a bajar de peso, eso se trata de algo mucho más emocional e interno. Y al mismo tiempo, mucho más difícil de alcanzar de lo que se cree.

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 “Antes me ponía metas poco realistas. Me pasaba todo el tiempo inspirándome en otras personas, en vez de mirarme a mí misma y hacer las cosas. Cuando empecé a enfocarme en mí y aceptar que sería difícil, pero no imposible, fue que realmente cambié. Solo cambia quien está dispuesto a hacerlo, no quienes solo sueñan en cambiar. Soy mucho más yo ahora, a los 35, que a los 25”.

-Giselli Souza a VIX.

Correr fue el inicio de ese cambio, aunque al principio le costaba -por la poca costumbre y la adicción al cigarro-, continúo haciéndolo y poco a poco comenzó a ver los cambios. Empezó a participar en corridas de 5 kilómetros y aunque varias veces tuvo que terminarlas caminando, no se rindió.

Aunque no comenzó a bajar de inmediato de peso, porque a pesar de que estaba haciendo ejercicio no paraba de comer comida chatarra y muy poco sana.

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“En mi cabeza yo podía comer lo que quisiera ya que después podía entrenar y no engordar. Y, de hecho, no engordaba, pero tampoco adelgazaba”.

-Giselli Souza a VIX.

Así que el siguiente paso fue aprender a comer de nuevo. Dejó los productos procesados, menos carbohidratos y muchas proteínas, legumbres y verduras. Además, se come tres huevos al día en promedio. Obvio, eso lo mezcla con una estricta rutina de ejercicio en la que corre todos los días, hace natación, yoga, pilates y musculación.

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“Va a ser lento, pero va a ocurrir. No importa si te entusiasma, que sea aburrido o cansador. Los cambios pueden demorar, pero serán definitivos”.

-Giselli Souza a VIX.

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