Por Diego Aspillaga
31 julio, 2020

Cuando Katie notó que el antiguo anillo de compromiso que su suegra le había regalado se había perdido en el mar, entró en estado de shock. Afortunadamente para ella, un grupo de buenos samaritanos la ayudaron a encontrarlo. “Aprendí a confiar en la humanidad”, dijo.

Katie Walton estaba en estado de shock.

El anillo de compromiso de su suegra, quien se lo regalo ara conmemorar su quinto aniversario con su marido Jeremy, había entrado con ella al mar y no había vuelto con ella a la arena.

Katie Walton

La joya familiar, símbolo de su relación con su esposo y con toda su famila, el recuerdo de su suegra y del compromiso que ella mantuvo por años con su suegro, se había perdido, quizás para siempre. 

“Grité y lloré. Mis amigos y mi familia vinieron corriendo. Los más queridos cavaron trincheras, se rascaron las rodillas, me abrazaron, lloraron conmigo”, dijo a LoveWhatMatters.

“Extraños completos vinieron a mi rescate. Se pusieron gafas, se sumergieron en el agua, tamizaron por la arena y me abrazaron. Espero que sepan cuánto desearía poder agradecerles. Todavía estaba en estado de shock cuando intentaron interactuar conmigo”, contó.

Katie Walton

Luego de dos horas de búsqueda, la esperanza de encontrar el importante anillo ya se habían desvanecido. Derrotada, agotada y muy triste, Katie decidió decirle a los extraños que dejaran de buscar, que ya no tenía sentido. 

Lo que esta mujer no sabía era que un hombre viajaría especialmente para ayudarla a encontrar su anillo, y que no le cobraría nada a cambio.

Luego de volver al hotel y pasar una noche de llanto y resignación, Katie encontró un sitio web que podía ayudarla a recuperar lo que había perdido.

“Tan pronto como terminó la cena, un equipo de nosotros regresó a la playa para buscar el anillo. Aún así, no hubo suerte. No pude dormir esa noche. Soñé con mi anillo toda la noche. Aproximadamente a las 5:30 a.m., agarré mi teléfono y escribí “cómo encontrar un anillo perdido en el océano”. Lo siento, tonto, pero arrojó resultados. El primer enlace que apareció en mi búsqueda de Google fue TheRingFinders.com”.

Katie Walton

“Intrigada, busqué en el sitio web. Leí biografías de buscadores de anillos y testimonios de quienes tenían anillos encontrados. Parecía demasiado bueno para ser verdad., pero no tenía nada que perder, estaba desesperada”

El sitio web le dio el contacto de Tom, un hombre de 60 años que tiene un detector de metales y disfruta de las “búsquedas del tesoro”, y encontrar un anillo de diamantes en una playa era lo más parecido a eso, por lo que aceptó de inmediato.

“Lo llamé y hablamos por teléfono durante unos tres minutos. Intercambiamos nombres, ubicaciones e hicimos un plan. Literalmente, en cuestión de minutos, se dirigía a la isla  en donde estábamos y comenzó a buscar“, contó Katie.

Katie Walton

“Mis increíbles amigos habían creado marcadores, notaron marcas de tierra y contaron pies y pasos para marcar la ubicación en la que perdí mi anillo. Tom dijo que era una muy buena idea, sacó su detector de metales y comenzó a buscar”.

Si bien Katie sabía que Tom era un experto, igualmente no tenía esperanzas de volver a ver el anillo de su suegra. Afortunadamente para ella, Tom “dio el ancho” y encontró la valiosa reliquia familiar en menos de 30 minutos.

Katie Walton

“Aprendí tres cosas durante esta experiencia: estar agradecido por lo que tenía y lo que tiene; confiar en la humanidad; Y nunca te rindas”, concluyó la mujer, quien nunca olvidará el hermoso gesto de los desconocidos que se tomaron el tiempo y viajaron para ayudarla sin pedirle nada a cambio.

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