Por Cristofer García
8 octubre, 2020

“Crecieron juntos, se casaron. Ni la muerte separó a mi madre y a mi padre, mira que lindo. El mismo día se fueron los dos. Eso fue Dios”, comentó la hija.

La pandemia del COVID-19 sigue dejando momentos amargos tras su paso por el mundo. Aún no da tregua y cada vez son más las víctimas fatales. Esta vez, quienes se despidieron fue una pareja de abuelos que estuvieron juntos por 62 años. Sus muertes llegaron con solo horas de diferencia.

Vivieron juntos la mayoría de su vida y así se despidieron. Antonio Manuel Emboava, de 83 años, y Maria de Lourdes de Paula Emboava, de 76 años, fallecieron en un lapso de solo 11 horas, por lo cual su familia siente que fueron unidos por Dios, tanto en vida como en la muerte.

Familia Emboava

Antonio murió alrededor de las 5:30 am del 28 de septiembre y María a las 6:30 pm del mismo día, de acuerdo a sus hijas. Ellos dejan una numerosa familia de 10 hijos, 27 nietos, 26 bisnietos y 5 bisnieto.

Cuando esta pareja de Artur Nogueira, una ciudad en el estado de Sao Paulo en Brasil, fue diagnosticada con coronavirus, las alarmas se encendieron en sus seres queridos. Con su edad, se esperaban los peores escenarios.

Familia Emboava

“Perder un padre con una madre es una herida que está dentro del pecho de la gente. Hay que rezar mucho con Dios. Pidiendo mucha fuerza para que Dios consuele nuestro corazón”, dijo una de las hijas, Valdete Emboava, de 53 años, en conversación con G1 Globo.

Y es que Valdete, una fiel creyente de la fe cristiana, está segura que la unión de sus padres durante más de 6 décadas, fue un acto de Dios. Ahora, ellos descansan en paz con él.

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“Crecieron juntos, se casaron. Ni la muerte separó a mi madre y a mi padre, mira que lindo. El mismo día fueron los dos. Eso fue Dios”, comentó la hija.

Su madre estaba cerca de cumplir 77 años. Pero su hija cree que ya había llegado su momento y que cumplió todo lo que quiso durante su vida. Valdete afirmó que su madre no soportaría estar en vida sin su leal compañero.

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“Lo que tenía que hacer aquí, lo hizo, así que era hora de que ella también se fuera. En unas horas la recogieron también (…) Si no gana el cielo, no creo que nadie más lo gane”, afirmó.

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