Por Diego Aspillaga
24 enero, 2020

Veronika Scott le ofreció cobijas a personas en situación de calle y le respondieron que no necesitaban eso, necesitaban trabajos. La mujer les brindó ambas cosas.

Veronika Scott cursaba su último años de Diseño Industrial en la Universidad de Estudios Creativos de Detroit, Estados unidos, cuando uno de sus profesores le asignó un proyecto que le cambiaria la vida a ella y a cientos de personas.

El maestro le pidió a sus alumnos que diseñaran algo que satisficiera una necesidad de su ciudad. Muchos diseñaron objetos enfocados en mejorar el paisaje de Detroit mientras otros intentaron mejorar los accesos para discapacitados a lo largo de la ciudad. Ella, en cambio, pensaba en usar esta oportunidad para ayudar a una población invisibilizada e ignorada por años. 

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Según la Alianza Nacional para Terminar con la Indigencia en América, cerca de 500 mil personas viven en las calles de Estados Unidos y si bien la cifra va en descenso, sigue siendo altísima. Estas son las personas más desposeídas, solitarias y necesitadas del país, y Veronika diseñaría para solucionarles la vida. 

Trabajando codo a codo con el refugio de indigentes de su ciudad, la mujer comenzó a averiguar qué podía hacer desde su carrera para hacer una diferencia. 5 meses después, terminó el prototipo final del abrigo EMPWR, un abrigo impermeable que se puede transformar en un cómodo saco de dormir para las personas que no tienen hogar.

The Empowerment Plan

La idea parecía perfecta. Las personas en situación de calle dejarían de pasar frío en el cruel invierno norteamericano y podrían tener mejores noches. Desde su universidad la felicitaron por el proyecto y la instó a seguir con la iniciativa una vez terminado el semestre.

Pero hubo un pequeño problema que Veronika, sus profesores y los mismos administradores del refugio de indigentes pasaron por alto: estas personas no sólo quieren sobrevivir, quieren vivir plenamente, quieren dejar de recibir ayuda y ser independientes.

Mientras trabajaba con los administradores del refugio para perfeccionar su diseño, se le acercó una mujer que vivía hace años en las calles y que estaba ahí para pasar la noche. “No necesitamos abrigos, necesitamos trabajos”, le dijo.

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Con esa frase, todo el orgullo en su proyecto se le había ido al suelo. Veronika se dio cuenta de que no les estaba ayudando con su problema de fondo, su abrigo sólo trataba con uno de los síntomas. 

Pero lejos de rendirse con su idea de ayudar, Veronika Scott tomó nota de la queja de la mujer y la utilizó para cambiarle la vida a cientos e personas. La mujer decidió contratar y capacitar a madres sin hogar para hacer el producto. Pronto, su proyecto de clase se transformó en una organización sin fines de lucro llamada “Empowered Plan (Plan de Empoderamiento)”.

The Empowerment Plan

“Nuestro objetivo es ayudar a construir una vida mejor para aquellos que han quedado atrapados en el ciclo de la falta de vivienda. Principalmente contratamos a madres sin hogar de los refugios locales para que se conviertan en costureras de tiempo completo para que puedan obtener un ingreso estable, encontrar una vivienda segura y recuperar su independencia para ellas y sus familias”, afirma la organización en su misión.

The Empowerment Plan

Desde entonces, el grupo ha fabricado y distribuido más de 15,000 abrigos gratuitos para personas sin hogar, tanto a nivel nacional como internacional, y ha empleado a algunos de los ciudadanos más necesitados de Detroit para fabricarlos. 

Así, un interesante proyecto de clase se transformó en una organización sin fines de lucro que no sólo ayuda a los indigentes a mantenerse cálidos, sino que también les entrega trabajo, dignidad, propósito y prospectos.

The Empowerment Plan

La gran victoria de Veronika no fue abrigar a miles de personas ni darle trabajo a los más necesitados, fue darles esperanza en el futuro y aprender que la gente no quiere sobrevivir; quiere vivir plenamente.

 

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