Por Alejandro Basulto
15 abril, 2019

Había sufrido un accidente en moto y la mujer se arrodilló para atenderlo. “No creo ser la excepción en esto, para eso nos han formado, para ayudar al que está desvalido”, cuenta ella. Lo triste fue la amenaza del sujeto luego de que salvaran su vida. Algunos nunca aprenden.

Cuando hablamos de perdonar y de tener misericordia, la imagen de la médica Cecilia Ramos debería venirnos enseguida a la mente. Ya que ella, es de las pocas personas que puede decir que salvó a la persona que antes le había robado. 

Cecilia venía llegando a su casa, tenía las llaves y su cartera en sus manos, cuando velozmente, en un parpadeo, un «motochorro», un ladrón que roba desde su moto andando, le quita su cartera. Pero las vueltas de la vida no son como uno espera.

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Debido a que poco después de sufrir la sustracción de su cartera, vio que a una cuadra de su casa una multitud se reunía y había mucha conmoción. El mismo motochorro que le había quitado su cartera, se encontraba en el suelo, con toda su piel raspada y lamentándose del dolor. Había estado cerca de chocar con un retén móvil y al saltar de la moto, se hirió. Y ahora alrededor de él, también tenía una multitud enojada que lo insultaba y le quería agredir.

Este sujeto andaba acompañado de otro más, quien intentó huir pero fue detenido por los mismos policías con los que ellos casi chocan en su moto.

Lo que venía después el perpetrador del robo no se lo esperaba.

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«Yo soy católica y creo en las segundas oportunidades, no soy quien para juzgar»

-dice Cecilia Ramos a Canal Diez Tucumán.

La médica Cecilia acudió a la escena. Primero se impactó, al ver su cartera y al lado de ella al sujeto herido. Pero enseguida recordó su juramento hipocrático y empezó a asistir a la misma persona que previamente le había robado desde su moto.

Al mismo tiempo, se daba cuenta de que la multitud quería agredir al ladrón y el mismo herido le pedía que no se alejara de él, para que no le hagan daño.

“Había mucho enojo en la gente, entonces él me pedía que yo no me vaya. La inseguridad genera tantos sentimientos encontrados que la gente quería patotearlo (lincharlo)”

-relató Cecilia.

Alcanzó a llegar su familia, su esposo, y la gente supo que ella había sido quien antes fue víctima del robo por parte del sujeto que ahora atendía. Las personas reunidas ahora le increpaban aquello al ladrón.

“No creo ser la excepción en esto, para eso nos han formado, para ayudar al que está desvalido”

-explica Cecilia Ramos a las cámaras de Canal Diez Tucumán.

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Tiempo después llegó la ambulancia, se llevaron detenidos a los dos sujetos y fueron trasladados al centro de salud más cercano. Y Cecilia no hizo la denuncia. No porque no quisiera, sino porque cuando el ladrón le pidió que no lo denunciara, ella dijo que lo iba a hacer igual, a lo que él respondió «yo sé donde vive».

A pesar de este mal agradecimiento por parte del tipo que previamente ella había salvado, Cecilia Ramos todavía tenía palabras de solidaridad. Ya que sintió pena cuando llegó la hermana del sujeto que había atendido y la trataron de «ladrona», cuando ella decía que trabajaba y estudiaba.

«Uno estigmatiza a las personas, y no solamente a las personas, sino a toda una condición o gente de una condición social determinada, y ya, si sos pobre sos ladrón y si alguien en tu casa es ladrón ya lo son todos. Me ha dado mucha pena la hermana, voy a rezar por ella»

-cerró Cecilia Ramos.

 

 

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