Por Camilo Morales
4 octubre, 2021

Se trata de Mónica Hingston, de 79 años, quien se enamoró perdidamente de Peg Moran, una monja franciscana con quien vivió un par de años en Chile y luego en Australia, hasta su fallecimiento en 2011.

Para quienes son personas religiosas que han entregado su vida a ser sacerdotes o monjas dentro de la Iglesia Católica, una de las cosas que marcan su preparación como personas de fe es practicar el celibato, la cual es una condición para poder prepararse. 

El celibato se refiere a quienes se abstienen de pensamientos y prácticas sexuales de cualquier tipo, ya que en esa religión se considera algo “pecaminoso”. Es por eso que ni monjas ni sacerdotes tienen relaciones amorosas o se casan.

Pixabay

Pero hay historias de personas religiosas que en ocasiones se ven marcadas por este punto y que significan una coyuntura en sus vocaciones. Uno de estos casos es el de Mónica Hingston, una monja estadounidense de 79 años que se enamoró de una compañera cuando realizaban trabajos de misiones en Sudamérica. 

Se trataba de Peg Moran, una monja franciscana con quien Mónica compartió una casa cuando misionaban en Chile. Cuando ellas llegaron a vivir a ese lugar no habían tenido ningún tipo de relación física, por lo que consumaron su amor una vez que convivieron juntas, según informó SBS.

Mónica Hingston

No habíamos tenido ninguna relación física, pero una vez que vivimos juntas lo hicimos y eso selló todo el asunto de la Iglesia. Ambas teníamos que darnos cuenta de dónde estábamos. Éramos miembros oficiales de una Iglesia que condenaba este tipo de relaciones. No podíamos continuar en la Iglesia“, explicó Mónica.

De ahí en adelante la pareja decidió renunciar a sus votos y quedarse a vivir un par de años en Chile, en donde trabajaron con mujeres de distintas poblaciones. Con el pasar del tiempo viajaron hasta Australia en donde se asentaron definitivamente.

Mónica Hingston

Ambas tuvieron que apoyarse mutuamente para poder luchar en contra de la discriminación, que se inició en un comienzo dentro de la misma Iglesia, para luego recibir críticas por parte de la sociedad en la vida cotidiana.

Fue la misma Iglesia a la que había pertenecido durante tantos años la que nos condenó a Peg ya mí, y de la que luego tuve que alejarme. Y pensé: ‘¿Cómo se atreven a imponer la moral de la Iglesia Católica a toda la sociedad?“, agregó Mónica.

Mónica Hingston

Lamentablemente, esta historia de amor terminó de forma trágica en 2011, cuando Peg murió de cáncer de vesícula biliar, seis años antes de que se aprobara el matrimonio entre personas del mismo sexo en Australia.

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