Por Daniela Morano
25 mayo, 2018

Trabajaba 60 horas semanales.

Jo Barton tiene 32 años y dejó la escuela cuando tenía sólo 14 años. En esos tiempos, la entonces menor de edad, luchaba contra una severa depresión y alcoholismo que la llevaron a desertar de la escuela y de su hogar. Su madre también sufría de depresión, por lo que la vida de Barton pudo haber terminado en algo similar a la de ella. Sin embargo, logró dar una vuelta a su vida.

Su determinación por lograr algo importante la llevó a cambiar por completo su rumbo, y actualmente es doctora.”Mi madre nunca estaba pues siempre terminaba en el hospital. Durante mi adolescencia todo andaba muy mal. Dejé la escuela a los 14, y no vivía en casa. A los 13 años comencé a tomar alcohol, y tomaba todos los días. Creo que estaba muy deprimida pero no lo sabía en ese entonces”, le dijo a Daily Mail.

Essex Live/BPM Media
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Además, le diagnosticaron bipolaridad. Su padre no vivía con ella y su hermana, por lo que solían estar solas. Pero el momento en que se dio cuenta que todo era peor de lo que pensaba, fue cuando comenzó a tener una mala reputación en su pueblo.

“Pensé que quería comenzar una nueva vida. Pero como tenía una mala reputación, era difícil”, dice sobre el tiempo en que intentó conseguir un trabajo pero no sólo la gente tenía una mala impresión de ella, sino que al no haber terminado la escuela, era aún más difícil encontrar un trabajo para el que tuviese los requisitos necesarios.

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Barton consiguió su primer trabajo a los 17 años como mesera de un local, pero sólo estuvo ahí cuatro semanas pues lo hacía muy mal. Sin embargo algo bueno salió de todo esto: conoció a quien durante ya 15 años ha sido su pareja.

Sin educación y un curriculum vacío, Barton explicó que se interesó por el área de la salud pues decían que no era necesario tener experiencia para postular a ciertos trabajos.

Consiguió trabajo como asistente médico y durante 2 años también estudió para conseguir formación profesional. Logró entrar a la escuela de enfermeras en Enfield, al norte de Londres, mientras trabajaba 60 horas semanales.

“Comía una vez al día y con eso sobrevivía. Hubo muchos momentos en los que simplemente quise renunciar pero si lo hacía, nada cambiaría. Mi último año fue muy difícil, intentaba trabajar, estudiar y visitar a mi madre”.

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Pero Barton finalmente lo logró. Con el tiempo además decidió que quería convertirse en médico y para eso entró a la universidad, rindió los exámenes que debió haber rendido a los 16 años. Fue aceptada en la universidad del hospital de St. George en Londres, y estuvo 6 años allí. Hace 3 que se graduó y hoy trabaja como médico.

“Quiero que la gente sepa que aunque vengas de la nada, si estás dispuesto a esforzarte, es posible lograr cosas”.

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