Por Alejandro Basulto
6 febrero, 2020

Cuando conoció a quien sería su esposa, ella ya tenía una persona que amaba y le acompañaba todos los días. Ante la que él, se decidió por también quererla.

El día en que Tim Bobbitt conoció a su futura esposa, Annie, el amor fue instantáneo. Eran tal para cual. Y por lo tanto la boda no tardó en llegar. Se amaban y el tiempo solo iba afianzando ese sentimiento. Como también lo hizo otra persona, otra vida, que ya tenía el cariño de una y se terminó por ganar el amor de ambos.

Tim Bobbitt

Se trataba de la hija de Annie, la pequeña Kylee. Una simpática y alegre niña que no tardó en robarse el corazón de Tim. Al pasar el tiempo, y gracias a esos días llevándola a la cama a dormir, bailando juntos en la sala de estar, jugando videojuegos y yendo a parques de diversiones, la empezó a querer mucho. Como a una hija.

Tim Bobbitt

Pasó de ser el esposo de su mamá, a ser su orgulloso padre. Llegó a estar en todas con ella, incluyendo sus eventos de porristas y bailes. Para momentos importantes de su vida escolar, él estaba allí para ella. Evitó perderse toda circunstancia en el que un padre debiera estar. Tim se sentía su padre e iba a ser el mejor.

Tim Bobbitt

Así llegó el día de su boda con Annie, y Kylee fue una de las protagonistas de esa jornada. En parte se robó el momento. Ya que no solo estuvo durante un tiempo en el altar junto a Tim y Annie, sino que también, en esa coyuntura, le entregó una carta frente a sus amigos y familiares. Ella le preguntaba cuándo la adoptaría oficialmente.

En el video que acá compartimos, se muestra ese tan ansiado momento. Cuando Tim hace realidad el sueño de Kylee. La llevaron a un lugar haciéndole creer que estaban participando de una sesión de fotos familiar, cuando en verdad Tim le iba a presentar el documento que certificaba su condición como papá adoptivo. Ella lloró y sonrió, por fin tenía oficialmente a su papá, y él, tenía el orgullo de decir que legalmente ella era su hija.

 

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