Por María Noriega
1 marzo, 2017

Lo hizo sin dudar.

Beth Battista es una profesora de preescolar de Wisconsin, Estados Unidos. Una de sus alumnas, Lyla de 5 años, fue diagnosticada hace un año con Poliangitis Microscópica, un extraño desorden autoinmune que requiere pasar por 12 horas de diálisis diarias. Verla sufrir era algo que la afectaba, así que decidió hacer algo.

Beth, quien es madre de dos, se enteró de la condición de Lyla después de que su madre Dena Carreyn compartiera en Facebook una publicación sobre la búsqueda de la pequeña por encontrar un donante de riñón.

American Family Children’s Hospital

“Sabía que tenía que hacerme los exámenes en vez de verla sufrir”

-Beth Battista, citada en BBC-

Beth se puso en contacto con el Programa de Transplantes de la Universidad de Wisconsin, y después de dos exámenes en julio y agosto, se confirmó que era una donante apropiada para Lyla.

La compatibilidad era complicada, porque tenía que ser del grupo sanguíneo adecuado, con pocos anticuerpos creados de enfermedades pasadas y tenía que tener los mismo antígenos.

American Family Children’s Hospital

En septiembre descubrió que la pequeña iba a ser su alumna durante el año.

En este video podemos ver el emocionante momento en el que Beth le dice a Dena que será la donante de Lyla.

Con esta nota, Beth le dio la buena noticia a Dena, la cual, como era de esperarse, se emocionó hasta las lágrimas.

American Family Children’s Hospital

“Puede que ahora sea solo su profesora, pero pronto una pequeña parte de mí estará con Lyla para siempre.

Yo soy la donante de riñón de Lyla”

La operación se llevó a cabo el miércoles 22 de febrero. Para lograrlo, debieron hacer cuatro pequeñas incisiones en el abdomen de Beth para poder extrae su riñón, y luego lo llevaron donde Lyla, quien estaba en una sala de hospital cercana. Todo salió de la mejor manera.

“Fue el mismo nivel de dolor que una cesárea, pero estoy encantada de decir que el riñón comenzó a funcionar apenas fue puesto el riñón dentro de Lyla. Me dieron de alta 48 horas después de la cirugía y me siento OK aunque muy cansada. Pero me dijeron que es común en los donantes porque el riñón que queda tiene que crecer para compensar por el que falta. Estoy orgullosa de haber salvado su vida.”

-Beth Battista-

Necesitamos más actos de este tipo en el mundo.

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