Por Macarena Faunes
30 septiembre, 2019

Bruno y Schumule tuvieron una infancia marcada por el dolor, angustia, odio y confusión, pero en distintos contextos.

Los menores son pura inocencia. No tienen maldad en sus corazones y siempre buscan ayudar al próximo, sin importar si lo conocen o no. Algunas amistades entre ellos se forman en las circunstancias menos inesperadas, llenas de dolor y odio. Así lo ha mostrado la literatura a lo largo de los años. Una de las obras que predomina este ámbito es El niño con el pijama de rayas, ambientada en la Alemania Nazi. ¿Cómo dos niños tan distintos entre sí crean un vínculo inquebrantable?

Bruno y Schumule se hicieron amigos entre sí por la honestidad que siempre reflejaron en sus actos. Ambos tuvieron una infancia marcada por el odio, la confusión y la desesperación, pero en diferentes contextos. Una prueba de que las diferencias sociales no son impedimento para querer a alguien.

La mente es maravillosa

Bruno, de ocho años, fue criado en un ambiente de ideología Nazi. Le enseñaron a ver al otro como un enemigo a muerte, sobre todo si este era judío. Con una familia de alto rango, el menor creció viendo los conflictos familiares y políticos de su entorno. Era tan inteligente, que se dio cuenta de todos los cambios que estaban pasando. La angustia de no saber qué es lo que va a pasar a veces se apoderaba de él.

La mente es maravillosa

La vida de Schmule fue perturbada desde temprana edad. Vivió con miedo de morir asesinado cada segundo. No tenía planificado un futuro ni presente feliz. No sabría si tendría un mañana por los malos tratos que tenía en su encierro. Olvidaba todos esos temores cuando estaba con Bruno.

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Basaron su amistad en la honestidad y sus valores. Crearon un vínculo que sobrepasó cualquier distancia, separación, y diferencias de ideologías. Su mutua compañía los hacía sentirse valiosos, fuera de peligro y con mucho coraje. Se querían como hermanos.

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¿Por qué sucede esto? Los niños no ven las discrepancias que tienen entre sí. Solo se centran en ser felices con lo que tienen y sus seres queridos. Su proceso de bienestar es más simple de lo que creen. No existen discriminaciones. Se enfocan en compartir y ayudar a los demás.

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Cuando leí este libro, me emocioné hasta las lágrimas por el gran ejemplo de compañerismo y hermandad que mostraron Schmule y Bruno. Nunca vieron las discrepancias que tenían entre sí. Solo se dieron amor sin importar la situación política en la que vivían. Una hermosa historia que vale la pena leer.

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