Por Francisco Armanet
3 agosto, 2016

Conoce la maravillosa historia de Pablo y Rosa.

Con todas las tragedias que ocurren a diario alrededor del mundo, es natural sentir que vivimos en un mundo a ratos un tanto miserable. Hablo de la discriminación, el hambre, las enfermedades, los atentados, la pobreza, la delincuencia, etc. Podría estar horas enumerando razones que convierten al ser humano en una raza complicada. Y sin duda, lo es. Sin embargo, la moneda siempre tiene dos caras y hoy, una vez más, cayó del lado positivo. Se trata de una historia maravillosa.

Pablo tiene 40 años, y luego de una vida compleja en la que debió luchar contra todas las dificultades que que el síndrome de Down le ha traído, sus padres fallecieron. Parecía que quedaba solo y abandonado en un mundo en el que prima la competitividad y el exitismo. No importa cuánto deseemos que sea diferente, las personas con capacidades especiales siempre tendrán que pelear una batalla extra. Sin embargo, en esta historia apareció un ángel para hacer que todo sea muy distinto.

Se trata de la señora Rosa. Ella fue profesora de Pablo en Mendoza cuando él estaba en la escuela y desde ese entonces formaron un lazo muy potente. Uno pensaría que los profesores forman parte de nuestra etapa escolar y punto. Pero no, en este caso fue diferente.

Después de ser su alumno en la sala de clases, Pablo siguió viendo a la señora Rosa durante los años. Se reunían en un taller de floricultura y fue a través de esa instancia que se encariñaron y compartieron innumerables alegrías. 

La señora Rosa recuerda los años de adolescencia de Pablo con mucha felicidad.

“Cuando mi hija cumplió los 15, el primero que bailó el vals con ella fue Pablo”, contó la ex profesora.

Entonces, un día, Pablo le manifestó a sus ya ancianos padres que, si ellos morían, él quería vivir con la profesora Rosa y su esposo. Un año más tarde, sus padres efectivamente fallecieron.

“Al otro día, me empezó a llamar ‘mamá’ y a todo el mundo le decía que yo era su nueva mamá”, relató Rosa.

Y era extraño, pero Pablo sentía una especial afinidad con quien había sido su profesora, entonces, ella decidió que lo adoptaría como hijo.

Tal cual, la maestra Rosa no pudo ignorar el cariño que ella también sentía por él, e increíblemente se convirtió en su madre. 

Facebook
Facebook

El asunto legal lo resolvió el padre biológico de Pablo 7 meses antes de fallecer. Fue al Juzgado de Familia y firmó un testamento que indicaba a la profesora Rosa como madre legal de Pablo si es que él y su esposa fallecían. 

Así fue.

Actualmente Pablo tiene 40 años y sigue viviendo en su casa. Al lugar se mudó Rosa con su esposo y otros dos hijos. Pablo cocina, pinta y hace un sinfín de distintas labores en la casa, entre ellas poner en práctica las enseñanzas de floricultura que Rosa, su maestra y madre, le dio. Hoy, las rosas brillan en el jardín.

Basado en un artículo de El Clarín.

Puede interesarte