Por Lolita Cuevas-Avendaño
29 diciembre, 2016

«Soy la prueba de que cualquier persona a cualquier edad puede transformar su vida».

Sharon Garner, una mujer de 62 años de edad, sufría de rigidez en las articulaciones, tenía recurrentes episodios de depresión y rebasaba los 80 kilos de peso. Pero en octubre de 2013, decidió modificar su rutina y agregar mayor actividad física para mejorar su calidad de vida.

Entonces comenzó a tomar clases de kick boxing, un deporte que combina técnicas de boxeo con algunas artes marciales como el karate y el muay thai.

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Su nueva rutina incluía cuatro sesiones de 90 minutos este deporte por semana y pronto su estado de salud comenzó a cambiar. Y ni qué decir de su apariencia, pues se encontró más en forma que nunca.

Con este deporte bajó de peso, superó su ansiedad y depresión, y le ayudó a manejar la artritis con mayor soltura. Después se curaría definitivamente, debido a la activación física.

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«Mi edad no me detiene en absoluto. Aún puedo mantenerme en el ring».

Antes pasaba los días llorando, lamentándose porque sus enfermedades la habían hecho llevar un estilo de vida lento y poco saludable. Se sentía tan deprimida y se refugiaba en la comida, que consideraba su consuelo.

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Ahora puede disfrutar plenamente con sus hijos, después de dedicar sus esfuerzos a sesiones deportivas que la hicieron llegar a tener una vida saludable con la que se siente bien, se ve bien y está feliz.

Se tomó tan en serio su pasatiempo favorito que espera con ansias el día en que pueda competir profesionalmente.

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Con tantas patadas, carreras y movimientos, Sharon dice que el intenso dolor que le provocaba la artritis, ha desaparecido casi en su totalidad. Mientras tanto continuará manteniéndose activa para conseguir un cuerpo aún más tonificado.

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