Por Alvaro Valenzuela
26 noviembre, 2015

«Mi hijo tiene 8 años y demuestra que es capaz de entender que cuando uno tiene más dinero no es necesario aumentar los estándares de vida sino aumentar los estándares de compartir».

Ser padre puede ser difícil. Hay tantas cosas que uno quiere enseñar a sus hijos y tan poco tiempo para hacerlo. Todos deseamos que nuestros niños sean amables, compasivos y confiados, para que algún día sean adultos autosuficientes. Por supuesto, hay influencias externas, como sus compañeros de clase, aunque ésta puede ser tanto positiva como negativa. Este es el caso de la historia de este chico de ochos años que está dando vuelta a través de las redes sociales e internet. Su madre pensaba que era víctima de bullying y que por eso estaba entregando su dinero a otros niños. Sin embargo, luego se dio cuenta de algo muy diferente:

«Mi mamá me llamó y me dijo que temía que mi hijo estaba siendo abusado por un compañero de clase. Le pregunté, pero resultó que no le estaban quitando su dinero, sino que él voluntariamente le dio dinero a un niño porque era pobre. Parecía como si este le hubiera estado haciendo bullying porque es más grande y fuerte que mi hijo. Lo llevé a un lado y le dije que estaba bien admitir que estaba siendo víctima de un abusador, pero mi hijo me llevó a ver a los papás del niño y me di cuenta que estaban con suerte ganando algo de dinero. Mi hijo sentía que era más privilegiado que el niño y sugirió compartir su dinero de bolsillo con él.

Mi hijo entiende que es más afortunado que otros alrededor de él. Desde ese día, le doy dinero extra para que comparta con el niño. Le empaco un bocadillo extra para que su amigo también pueda comer algo. Durante el cumpleaños de mi hijo, invité al niño para que venga a nuestra casa pero rechazó la invitación y dijo que tenía que ir a su casa a cuidar a su hermanita. Me di cuenta que estaba avergonzado de no poder llevarle un regalo a mi hijo.

Al día siguiente mi hijo le llevó las sobras de pastel. Ver la alegría en su cara, la gran sonrisa de tener un pastel… ‘Nunca he tenido un pastel para mi cumpleaños. Mis padres no podían pagarlo’. Mi hijo estaba llorando cuando volvió a casa. Luego de esto, él empacó la mitad de sus juguetes y se los llevó a su amigo. ‘Tómalos, no te preocupes. Yo tengo muchos’, dijo.

La semana pasada nos enteramos que el padre del chico murió. La madre apenas logra juntar el dinero suficiente para vivir así que mi madre comenzó voluntariamente a cuidar de su hija gratis (ella hace de niñera de muchos niños del barrio así que no es un problema) para que el hijo pueda ir a la escuela y no tenga que quedarse en casa cuidando de su hermana. Mi hijo estaba muy feliz al saber que su amigo pueda ir a nuestra casa después de la escuela antes que su madre lo pase a recoger después del trabajo. Han sido amigos íntimos desde entonces y aunque mi hijo es más pequeño que él, lo protegía. Su amigo era el que era molestado en la escuela porque es tan pobre que sus zapatos de colegio tienen agujeros, sólo tiene un uniforme para ir a la escuela y usa una bolsa plástica para llevar sus libros en vez de una mochila.

No estoy tratando de alardear. Solamente quiero sacar esto de mi pecho, porque mi hijo tiene 8 años y demuestra que es capaz de entender que cuando uno tiene más dinero no es necesario aumentar los estándares de vida sino aumentar los estándares de compartir. Lo he visto crecer en frente de mí deseando que no sólo destaque en la escuela sino también como persona. Si no obtiene buenas notas en la escuela está bien sabiendo que crecerá siendo una mejor persona».

¡Una hermosa historia!

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