Por Camilo Morales
18 noviembre, 2021

Desde el recinto, ubicado en Viena, Austria, explicaron que la mayoría de los hombres “se niegan a vacunarse”, por lo que querían apuntar a ese público objetivo. Este país tiene uno de los niveles más bajos de vacunación de Europa.

Las campañas de vacunación contra el COVID-19 avanzan cada vez más en los distintos países del mundo. Sin embargo, a pesar de que se han administrado 7,31 mil millones de dosis aproximadamente, según datos de Our World in Data, hay gobiernos que se han ido quedando atrás.

Uno de esos casos es el de Austria, país que se encuentra dentro de los países europeos con peor nivel de vacunación, ya que según información de News Sky, solamente el 64% de su población está inoculada contra el virus. 

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Las medidas que ha impuesto el gobierno han sido estrictas, como por ejemplo prohibir la entrada a cafés, restaurantes y peluquerías a personas que no estén vacunadas. Pero, al parecer, esto no ha dado resultado, ya que los números no mejoran. 

Ante este escenario complicado en la lucha contra la pandemia algunas empresas privadas y negocios han creado iniciativas para motivar a los ciudadanos a que se vacunen.

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Hace poco se conoció la idea de un burdel en Viena, la capital de Austria, llamado “Fun Palast“, que está proporcionando vacunas contra el COVID-19 a los clientes, a cambio de entradas gratuitas a la zona del sauna de su recinto, según informó Daily Mail.

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Las entradas gratuitas equivalen a 30 minutos en el sauna con una “dama a elección” de los clientes que visiten el burdel.

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Según explicó el gerente de Fun Palast, Peter Laskaris, por la pandemia hubo “una disminución del 50% de clientes. Con esta iniciativa esperamos que la cantidad de clientes aumente de nuevo“.

Además, las personas que han visitado el burdel les ha parecido una gran idea para motivar a quienes aún no se vacunan. Uno de ellos fue Gerhard, quien dijo que se habría “vacunado de todos modos“, pero que las reglas gubernamentales “han acelerado un poco las cosas“.

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Peter explicó que como los números estaban tan bajos y la mayoría de ellos eran hombres que “se niegan a vacunarse“, tuvo la idea de hacer el vacunatorio en el burdel, ya que se trataba de su “público objetivo“.

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