Por Cristofer García
21 enero, 2022

“A Tricia le acababan de regresar las pruebas de laboratorio y se enfrentó a mí y me dijo: ‘La biopsia volvió y soy terminal, me voy a morir’. Y luego me preguntó si Dan y yo criaríamos a Wesley cuando ella muriera. Me quedé impactada”, recordó la enfermera, Tricia Seaman. Así el Wesley se unió a su familia.

En la vida hay momentos donde se deben tomar decisiones fuertes por más difícil que sea. Así era el caso de Tricia Somers, una mujer diagnosticada con cáncer de hígado terminal, la cual sabía que tenía la responsabilidad de dejar a su hijo en buenas manos cuando ella se marchara a mejor vida.

Solo tenía una persona en mente para que se hiciera cargo de su pequeño: su enfermera de oncología favorita, Tricia Seaman, quien estuvo junto a ella durante toda le enfermedad y en quien confiaba para esta tarea.

Tricia Seaman

“Se refirió a mí como su ángel y dijo que me habían enviado para ayudarla a ella y a su hijo. Tricia me dijo que la primera vez que entré para cuidarla, se sintió cálida y en paz. Ella sabía que yo era el indicada“, dijo Seaman, de 43 años, en conversación con People.

Solo tenía un hijo, Wesley, que para aquel momento, en 2014, tenía 8 años de edad. Sin problema se pudo integrar a la familia de Seaman, junto a su esposo y otros 4 hijos. Su madre falleció el 7 de diciembre de ese año.

Tricia Seaman

“Dios lo planeó perfectamente, había una razón por la que yo era la enfermera de Tricia. Me siento tan bendecida de haberla conocido y ahora tengo el privilegio de criar a su hijo. Ella siempre estará conmigo”, expresó la enfermera.

Seaman, que tenía más de 20 años de experiencia en esta área de la salud, conoció a Tricia en el hospital y nunca perdió contacto con ella. “Dije: ‘¡Vaya, será fácil recordar tu nombre porque tenemos el mismo!’. Incluso compartimos las mismas iniciales, TS“, contó.

Tricia Seaman

“Ella era madre soltera de Wesley y sus padres habían fallecido de cáncer. Se había mudado a Harrisburg porque era víctima de violencia doméstica y necesitaba un nuevo comienzo”, agregó.

Lo primordial para Tricia era el bienestar de su hijo. “Estaba muy orgullosa de él, pero también estaba muy preocupada por lo que sucedería si ella moría”, contó Seaman. La paciente cuando se enteró que tenía los días contado solo pensaba en quién cuidaría de Wesley.

“A Tricia le acababan de regresar las pruebas de laboratorio y se enfrentó a mí y me dijo: ‘La biopsia volvió y soy terminal, me voy a morir’. Y luego me preguntó si Dan y yo criaríamos a Wesley cuando ella muriera. Me quedé impactada”, recordó.

Tricia Seaman

Todo coincidió de la mejor manera porque Seaman y su esposo estaban tratando de adoptar a un hijo desde antes. “Fuimos aprobados como padres adoptivos en octubre de 2013, pero nunca se nos presentó nada”, destacó la enfermera.

“La primera vez que Dan y yo conocimos a Wesley me sentí muy triste por Tricia, pero fue como, ‘vaya, podría estar conociendo a mi hijo por primera vez’. Es tan adorable que nos enamoramos de él de inmediato”, agregó.

Tricia Seaman

Incluso Tricia se tuvo que mudar a la casa de su enfermera cuando su estado de salud era más delicado. “Se convirtieron en familia, nos íbamos de vacaciones juntos, estábamos muy apegados a los dos. La cuidamos en nuestra casa hasta que se enfermó demasiado y fue a oncología para pacientes hospitalizados y luego a una residencia de hospicio”, relató.

“En ese momento ya nos habíamos encargado del papeleo, Tricia creó un testamento y nos nombró tutores legales. Compartimos la custodia legal con el padre biológico de Wesley, a quien se le permiten visitas. Se ven dos veces al año”, dijo la enfermera.

De esa forma se convirtió en la madre del pequeño.

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