Por Alejandro Basulto
22 febrero, 2021

“Comencé a vigilar a mis vecinos ancianos una vez que pasó la marca de las 24 horas, y ahí fue cuando descubrí lo grave que era la situación (…) Tenía que asegurarme de que todavía estuvieran vivos”, dijo Emily Grigsby, mamá de dos niños de 9 y 12 años.

La tormenta invernal Uri ha causado estragos y problemas en todo Estados Unidos. Y una de las ciudades más afectadas es Texas, que ha llegado a estar sin energía durante 72 horas y hubo quienes estuvieron toda la semana anterior sin poder utilizar electricidad. De hecho, al menos hasta el jueves, 350.000 no tenían luz en ese estado, mientras que hasta el miércoles fueron casi 3 millones los que no tenían energía producto de la fuerte nevazón, según consignó Texas Tribune. En suma, 3.400.000 millones de habitantes de esta ciudad se quedaron sin calefacción, electricidad y agua potable durante 5 días.

Getty Images

Una crisis climática y que ha conllevado temperaturas tan heladas, que incluso provocó que se congelen aparatos y distintos dispositivos que son fundamentales para la casa. Y al existir una carencia de energía, muchos se han visto obligados a extremar recursos para entrar en calor, beber y lavarse. Lo que adquiere aún mayor gravedad en medio de la pandemia del coronavirus. Una realidad ante la que la texana y enfermera Emily Grigsby, quiso hacer algo por quienes más lo necesitan.

Preocupándose especialmente por los ancianos, que se han enfermado o lastimado debido a las extremas condiciones en que les ha puesto esta tormenta.

Emily Grigsby / People

Emily, quien es mamá de dos niños de 9 y 12 años, pudiendo ir a una zona más segura y cómoda, o simplemente a su hospital, decidió quedarse para socorrer a sus vecinos, siendo uno de sus primeros pacientes, un adulto mayor que se quemó después de derretir nieve para volver a llenar su inodoro.

Situaciones que surgen producto de la falta de agua, ya que a pesar de que hay electricidad, todavía la suministración de este vital líquido no está funcionando como debería. Una mujer que se las ha arreglado como ha podido junto a sus dos hijos y su esposo Will, tocando música en el piano y durmiendo junto al fuego.

Getty Images

“Comencé a vigilar a mis vecinos mayores una vez que pasó la marca de las 24 horas, y fue entonces cuando descubrí cuán grave era la situación (…) Ahora estamos derritiendo nieve en la estufa para tirar los inodoros, y accidentalmente [el adulto mayor] se vertió la olla de agua hirviendo en su pierna (…) Se está volviendo un poco loco por aquí (…) Me hizo muy consciente de que teníamos que quedarnos para ayudar (…) Hubo oportunidades para que nos fuéramos y simplemente ya no era una opción. Y esa es la parte triste para mí, muchos de mis vecinos no tenían los medios para mantenerse calientes (…) Creo que lo peor fue decirles a mis hijos que tenía que ir a revisar y asegurarme de que nuestros vecinos estuvieran bien y hacer controles de pulso todas las mañanas. Y asegurarme de que todavía estuvieran vivos”.

– contó Emily Grigsby a People

Mientras Emily espera que las autoridades del estado aprendan de esta crisis para después aprender de las falencias y de los errores en infraestructuras y medidas tomadas, al mismo tiempo se encuentra socorriendo a sus vecinos más longevos, como una anciana que usa silla de ruedas a la que le han estado alimentando desde el jueves pasado, con tres comidas al día.

“Creo que la situación podría haber sido mucho peor si no nos hubiéramos quedado”, declaró esta enfermera, que ha proporcionado una vital ayuda para muchos adultos mayores que no tienen agua, medios para calentarse y están faltos de comida, en la que para Emily Grigsby, es una tormenta nunca antes vista en todos los años que ha vivido en Texas.

 

Puede interesarte