Por Felipe Costa
19 enero, 2021

La conocida con cariño como “Miss Betty” era más que una simple enfermera, era como una madre para todo el personal. Mentora, consejera e incluso enfermera de las enfermeras, trabajó con esfuerzo hasta que la pandemia la cobró como víctima. Sus compañeros estuvieron en sus últimos momentos junto a ella.

Pocas personas son tan entregadas al servicio de un bien común como la apodada “Miss Betty”, una enfermera que veía en su trabajo un oficio de vida y por la cual estuvo dispuesta a entregar su vida por salvar la de muchos otros. Hoy sus compañeros de trabajo, quienes también fueron su familia, le rinden homenaje, informa CNN.

Coosa Valley Medical Center

Betty Grier Gallaher tenía la convicción de que si se quedaba en casa, muchos más pacientes perderían sus vidas a causa de la pandemia. Tenía claro que su derecho a descansar se lo había ganado, pero la emergencia era mayor y la conciencia no la dejaría tranquila, así que quiso volver a la primera línea para atender contagiados de COVID-19.

Grier Gallaher tomó el turno de noche en el Coosa Valley Medical Center de Alabama. Su pasión era ser la mentora de enfermeras más jóvenes. Ella era más que una maestra, era mentora, terapeuta personal e incluso una madre de trabajo.

Coosa Valley Medical Center

A Miss Betty le encantaba asegurarse de que su equipo estuviese bien. Les levantaba el ánimo e incluso conseguía hamburguesas para que nadie pasara hambre. Para ella, la gente del hospital era como su familia y los cuidaría tal como lo hizo con sus hijos.

Sus últimos años como enfermera de urgencias en el Coosa Valley fueron ya estando jubilada, Había trabajado por años ahí y decidió volver porque no veía otra cosa en su vida más que hacer lo que amaba. Sin embargo, durante la actual pandemia, las cosas se le complicarían teniendo ya 78 años.

Durante casi todo 2020, Betty cumplió en su turno nocturno como siempre, pero un 19 de diciembre, el equipo la notó fatigada y le aconsejaron que se quedase en casa. Al otro día los socorristas llegaron a su casa y la internaron en el hospital. Tenía COVID-19.

Coosa Valley Medical Center

Incluso estando confinada en su camilla, se preocupaba de que los miembros del hospital estuviesen con energías y para víspera de Año Nuevo, le pidió a su mejor amigo Chuck Terrell que comprara pizzas para todos con su tarjeta de crédito, en agradecimiento por el cuidado que brindaban.

Miss Betty solo tenía un miedo, que era morir sola, por eso cuando el equipo médico supo que sus esperanzas de vida eran bajas, se preocuparon de que todos a quienes consideraba familia la acompañaran en sus últimos momentos de vida y así fue. Betty Grier Gallaher falleció un día antes de cumplir 79 años.

Todos sus compañeros la recuerdan con amor. Ella era el alma de los pasillos, la solución a una crisis de pánico, la que arropaba con una frazada a los internados, era la madre de todos.

Coosa Valley Medical Center

Terrel confesó que días antes de que su amiga falleciera, le había enviado un mensaje de texto para confesarle que luego de superar la enfermedad se retiraría completamente del servicio. Lamentablemente no pudo lograrlo, es por ello que decidieron homenajearla por su infinita dedicación, que traspasaba lo profesional y funcionaba desde la humanidad. Un ejemplo de pasión y compromiso a la comunidad.

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