Por Ghalia Naim
11 abril, 2017

Gracias a todos los héroes anónimos.

Está claro que no podemos cambiar de un día para otro todo el pesar del mundo, pero seguro que aportando nuestro grano de arena hacemos la diferencia. Una conmovedora historia sucedida en Manila, Filipinas, fue compartida a través de Facebook por uno de sus protagonistas, y es una real muestra de cuánto podemos ayudar con una pequeñísima acción.

El centro comercial estaba apunto de cerrar sus puertas cuando un extranjero ingresó a una tienda para comprar zapatos. Sin embargo, no eran para él.

El asistente Ahyan Yerro se acercó al cliente para atenderlo y notó de inmediato que iba acompañado de un niño con apariencia humilde: vestía prendas sucias, rotas, de mal aroma y no llevaba zapatos puestos.

Photo courtesy of Ahyan Yerro

El hombre le comentó que deseaba comprar calzado para el niño, pero no sabía la talla, así que Yerro amablemente midió sus pies.

Photo courtesy of Ahyan Yerro
Photo courtesy of Ahyan Yerro

El pequeño escogió unos deportivos para correr de diseño clásico en color negro, y su rostro expresaba pura felicidad.

Photo courtesy of Ahyan Yerro

Yerro comentó que el extranjero anónimo preguntó dónde podía conseguirle ropa al chico y comprarle comida, antes que todo el centro comercial cerrara.

Según la información brindó que el personal de la tienda, el adolescente tiene alrededor de 14 años y su nombre es Warren. Suele dar vueltas cerca de la zona y aparentemente está solo.

Photo courtesy of Ahyan Yerro

El extraño y el niño se fueron de la tienda muy felices en busca de comida, y todos en la zapatería quedaron conmovidos con lo que vivieron.

Yerro dijo:

“Su sonrisa era de oreja a oreja”.

Photo courtesy of Ahyan Yerro
Photo courtesy of Ahyan Yerro

Ayudar en lo que puedes no cuesta nada.

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