Por Cristofer García
22 febrero, 2021

Andrea Cortés Guarín, a sus 26 años es un ejemplo para muchas personas de la comunidad LGTBI. “Mi condición no influye para garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos”, dijo.

Cada vez se van derrumbando más tabúes en relación a la comunidad LGTBI. Luego de años exigiendo igualdad de derechos y oportunidades, se comienzan a ver avances que en años anteriores parecían imposible, como lo es el caso de esta mujer trans, quien fue aceptada en Fuerza Pública en Colombia.

Andrea Cortés Guarín, de 26 años, de Bucaramanga, es la primera en formar parte de los cuerpos de seguridad de este país suramericano siendo trans. Actualmente es patrullera de la Policía y estudia Comunicación Social, según reseñó El Tiempo.

El Tiempo

Este ha sido el primero de sus logros, porque espera ser un ejemplo para otras personas como ella y defender los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTI, con la misma dedicación que su madre, Jackeline Cortés Guarín, la crió a ella y sus dos hermanas menores.

“Mi mamá es una mujer muy trabajadora, honrada, que nos enseñó a luchar por nuestros sueños, pero siempre sobre la base del respeto por los demás”, comentó Andrea en conversación con El Tiempo.

Y fue su madre quien le dio la fortaleza para aceptarse como quien es ahora. “Aunque suena a frase de cajón, estaba atrapada en el cuerpo de Fabio Cortés, el nombre con el que me bautizaron cuando nací, porque era hombre, aunque yo me identificaba y me sentía como mujer“, dijo.

Policía Nacional de Colombia

“A mi mamá le decían: ‘Jackeline, tenga cuidado, ese muchacho es muy amanerado’. Mi mamá muy adentro de su corazón sabía quién era yo“, agregó.

Durante su formación sufrió mucho, debido a los señalamientos de otros, quienes juzgaban su condición. Dio sus primeros pasos dentro de los cuerpos de seguridad cuando tuvo que cumplir con el servicio militar, aún siendo hombre a los 18 años.

Policía Nacional de Colombia

“Cuando yo entré a prestar mi servicio militar como auxiliar de la Policía, la Institución sabía que yo era homosexual. Esa condición hoy es avalada y respetada en la Fuerza Pública“, relató.

Fue durante se año y medio que descubrió lo que realmente quería ser. Por ello, continuó con su carrera de Policía y además empezó su transición a mujer. En 2015 inició el tratamiento hormonal, cuando tenía 19 años.

“Mis compañeros para esa época ya sabían que yo era homosexual. Fueron siempre muy respetuosos, no tengo queja de ellos o de los instructores“, reveló.

A pesar de graduarse en 2016 como Fabio, al poco tiempo cuando la designada al departamento de Cauca, le comunicó a sus superiores sobre su identidad como mujer trans. Así dio paso a su cambio de nombre y regularización de sus documentos.

“En un permiso viajé a Bucaramanga (en septiembre de 2017), y fui a la Registraduría y cambié mi registro civil y mi cédula. Y regresé con una contraseña que me identificaba como Andrea Cortés Guarín“, dijo.

Policía Nacional de Colombia

Lo siguiente que hizo fue comunicarle a la Policía Nacional su nueva identidad legal. Sin embargo, no fue sencillo para ella, porque en principio le dieron que no aceptarían el cambio, porque se había incorporado con otro nombre y sexo.

Por esa razón, se puso en contacto con Diana Navarro Sanjuán, reconocida abogada trans defensora de  los derechos de la comunidad LGBTI. “En un permiso viajé a Popayán y la doctora Navarro me estaba esperando. Ella redactó la tutela, me asesoró y apoyó en todo el proceso, que no fue fácil. A esta mujer le debo mucho”, detalló Andrea.

En mayo de 2018, de acuerdo a El Tiempo, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán le notificó a la Policía que la debía reconocer el derecho al desarrollo de la libre personalidad y la personalidad jurídica de Andrea, al  exigir su igualdad como el resto de las personas, respetando su nueva identidad.

El Tiempo

Después de su lucha por ser reconocida tal como era, el organismo policial aceptó su identidad y de esta forma ha podido desarrollarse como una funcionaria más. Ahora, se encuentran en la capital, Bogotá, donde trabaja en el área administrativa.

“Mi condición no influye para garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos“, expresó.

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