Por Macarena Faunes
21 junio, 2019

Antes de morir, Margie le pidió a Ralph que dejara sus cenizas en el lago que tanto amaban, pero jamás imaginó que su esposo le acompañaría hasta el paraíso tan sólo minutos después.

Cuando el amor es verdadero, no existe ni tiempo ni espacio que pueda separar a dos almas que están destinadas a estar juntas. La muerte pasa a ser un trámite pasajero, mediante el cual los enamorados se volverán a encontrar.

A pesar de que fueron muy felices juntos, Ralph y Margie Miyata no tuvieron una vida feliz.

Facebook Jill Miyata Spencer

En su juventud, la familia de Ralph, de descendencia japonesa, terminó en caer en conflicto por los artefactos que tenían en su casa durante la Segunda Guerra Mundial, los que creían que eran peligros para los americanos.

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Tal como detalló Jill Miyata Spencer, la hija de ambos a Chicago Tribune, su padre junto a sus seres queridos lo perdieron todo y aterrizaron en un campo de internamiento de Arizona.

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Aún así, Ralph nació en los Estados Unidos, por lo que no dejó que este incidente interfiriera en el amor que siente hacia su patria y jamás guardó rencor.

“Mi padre era una de las personas más orgullosas de ser estadounidense. Siempre mostró con orgullo la bandera estadounidense a pesar de lo que Estados Unidos le hizo a su familia. Es increíble lo resistente y perdonador que era mi padre. Él no guardaba rencor contra el país que tanto amaba».

-Jill Miyata Spencer a Chicago Tribune-

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En la década de 1950, Ralph conoció a Margie y se casaron el 5 de junio de 1955 en Chicago. Se mudaron a un estado en Hoosier, Indiana, para comenzar una nueva vida lejos del sufrimiento. Adoraban disfrutar del paisaje y los diferentes deportes acuáticos que les ofrecía su nuevo hogar, como el windsurf y el esquí acuático.

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Durante los tiempos libres, Ralph arrendaba un barco al que bautizó como «Banzai», en el cual solía llevar a sus cuatros hijos y a su esposa a pescar.

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El tiempo pasó y Margie falleció a los 87 años. Antes de morir la madre de sus Jill le pidió al su marido que cremara su cuerpo al momento de su deceso y que arrojaran sus cenizas al lago que tanto amaban.

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El 04 de junio pasado Ralph le cumplió esta promesa a su amada, acompañada por el doctor James Sprecher y su esposa Betty Sprecher, íntima amiga de la difunta.

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La dispersión de sus cenizas ocurrió sin mayores inconveniente, y Betty marcó el lugar donde fue con una peonía.

Pero al llegar al muelle, un hecho insólito ocurrió. Ralph sufrió de un ataque cardíaco y falleció al mismo tiempo que su cuerpo cayó al agua.

«Mi papá literalmente cayó muerto».

-Jill Miyata Spencer a Chicago Tribune-

Por su parte, James Sprecher afirmó a WSBT-TV que su deceso no fue por ahogo, y que a pesar que le realizó RCP, no pudo resucitarlo.

«No fue un ahogamiento. Estaba muerto cuando golpeó el agua. Había completado su misión, que era poner las cenizas de su esposa en el lago».

-James Sprecher a WSBT-TV-

Cuando dos almas están destinadas a estar juntas, ni la muerte puede separarlas. Estos enamorados estuvieron juntos por más de 20 años y Ralph no soportó estar sin su amada Margie, con quien de seguro está disfrutando del paraíso ahora.

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