Por Ignacio Mardones
4 agosto, 2017

¡Y luego fue el alma de la fiesta!

Nana Betty es la abuela de Christine Quinn y tiene 89 años. Ella reunió toda su energía para ser la dama de honor en la boda de su querida nieta. Y lo hizo de manera increíble: nadie sonrió más que ella y nadie se movió con más ritmo cuando llegó el momento de pasar a la pista de baile. Esto sucedió en Pennsylvania, en una hermosa locación natural donde los vestidos púrpuras resaltaron entre el verde de las plantas y los árboles.

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Sweetwater Portraits

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En esta oportunidad, Nana Betty se sintió más joven que nunca, ella era otra muchacha dentro del grupo escogido como damas de honor. «Uno es tan viejo como se siente, y yo me siento joven hoy día», contó la abuela. Christine nunca dudó en integrarla al grupo, porque aparte de ser su abuela, es una de sus mejores amigas. Siempre han tratado de pasar el tiempo juntas, ambas tienen un gran sentido del humor y se divierten  conversando sobre cualquier cosa. Nana Betty es uno de los mayores ejemplos para Christine.

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Cuando le pidió que fuera su dama de honor, al principio pensó que se negaría a hacerlo porque no le gusta llamar la atención. Sin embargo, dada la importancia del evento Nana Betty decidió integrarse al grupo de las elegidas para acompañar a su «pequeña», no sin antes preguntarle diez veces «¿Estás segura?». Nana se sentía intimidada por la juventud y la belleza de las demás muchachas, pero entre todas la hicieron sentirse segura y cómoda.

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Ya nadie puede decir que la gente mayor no sabe divertirse…

A mi me pareció adorable. ¿Qué te pareció a ti?

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