Macey y Mackenzie compartían una pierna y estaban unidas por el estómago.

Tener un hijo ya es muchísimo trabajo, ahora imagina eso pero por tres y que además hay un par de siameses. Ese es el caso de las hermanas Garrison, quienes hace 15 años fueron abandonadas por sus padres biológicos. No podían proveerles todo lo que necesitaban: ni económicamente ni emocionalmente. Por suerte Darla y Jeff Garrison decidieron adoptarlas para así ayudarlas y darles amor.

Macey y Mackenzie Garrison

Macey y Mackenzie son gemelas siamesas, lo que significa que nacieron pegadas. Solamente existe un caso más documentado en el mundo, por lo que estas niñas eran una pareja excepcional. La condición de las pequeñas representaba un riesgo para ellas mismas y para su madre, pero por suerte todo salió bien.

Las probabilidades de que las niñas sobrevivieran al parto ya eran pocas y como si eso no fuera suficiente luego de nacer sus padres biológicos decidieron darlas en adopción. Una hermosa familia que ya tenía tres hijos se dispuso a adoptarlas. Las niñas se tuvieron que someter a diversas operaciones para que así las pudiesen separar.

Macey, Mackenzie y Madeline Garrison

Tuvieron que tolerar tomar grandes cantidades de medicamentos, soportar sondas, cables y muchísimos procedimientos médicos.

A las niñas las separaron cuando apenas tenían 9 meses de edad, la operación duró 24 horas. Cada pequeña quedó con solamente una pierna, pero eso se solucionó con prótesis personalizadas para cada una.

Macey, Mackenzie y Madeline Garrison

Cuando terminó el proceso crítico de rehabilitación de las tres gemelas, la familia Garrison se mudó a las afueras de Iowa a una cómoda granja. Allí las trillizas crecieron sanas y muy felices, llevando una niñez como cualquier otra a pesar de sus limitaciones físicas. 

Macey, Mackenzie y Madeline Garrison

Hoy la historia de estas hermanas queda como inspiración y ejemplo de bondad, amor y valentía. Su familia demostró que con cariño todo se puede, pues hoy las chicas ya son todas unas adolescentes. Si bien no conocen a sus padres biológicos, ellas dicen que eso no les importa y que son muy felices con la familia que las adoptó. 

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