Por Alvaro Valenzuela
5 Diciembre, 2016

“Errar es humano, perdonar es divino”.

Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 además del impacto y terror que se generó en EE.UU. y el mundo entero, surgió una gran islamofobia. Muchos árabes y personas del medio oriente fueron discriminados y sufrieron por la ignorancia y el odio. Rais Bhuiyan, un inmigrante bengalí que vivía en Dallas, fue víctima de ese odio pero luego demostró que el amor, la tolerancia y el perdón son capaces de vencerlo.

Pocos días después del atentado a las Torres Gemelas, un racista y supremacista blanco llamado Mark Stroman, salió armado de su casa dispuesto a vengar la afrenta que había causado tanto dolor en su país y decidió asesinar a cuanto musulmán se topara en las calles.

Mató a primero a un inmigrante de Pakistán, luego a uno proveniente de la India y su tercera víctima fue Bhuiyan.

Por suerte no logró su cometido y más tarde fue arrestado. Años después sería condenado a muerte en una cárcel del estado de Texas por asesinato.

Bhuiyan estuvo cerca de morir y los perdigones del escopetazo que recibió le hicieron perder la vista de un ojo.

La prensa y el mundo en general retrataron a Stroman como un demonio pero Bhuiyan fue capaz de perdonarlo e hizo algo que nadie, ni el mismo Stroman esperó: hizo todo lo posible para salvarle la vida. El hombre, guiado por sus creencias, incluso intentó apelar en la Corte Suprema estadounidense. 

Finalmente no lo lograría y Stroman fue ejecutado. Sin embargo, cuando se dio cuenta del acto de quién fuera su víctima conoció lo que era el amor y el perdón y cambió para siempre. De hecho de una de las pocas personas que se despidió antes de morir fue de Rais Bhuiyan. El hombre de Bangladesh le enseñó una lección al mundo: el perdón y el amor son capaces de derrotar el odio y la ignorancia.

Ahora Bhuiyan lidera una organización sin fines de lucro llamada “Un mundo sin odio” y espera sembrar esa semilla que logró hacer crecer en Stroman, germine en el resto del mundo.

Mira más detalles de la historia relatada por uno de sus protagonistas en este increíble video hecho por el sitio Vox:

Como dijo el gran poeta inglés Alexander Pope: “Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”.

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