Por María Noriega
1 marzo, 2017

“Si esto no es una prueba de que el odio y el prejuicio es algo que se enseña entonces no sé qué es”.

A veces los niños tienen muchas cosas que enseñarnos a los adultos. Su forma tan honesta e inocente de ver el mundo nos muestra otro punto de vista que nosotros no vemos por culpa de los prejuicios. Un ejemplo de eso es el pequeño Jax, de 5 años.

Su mamá Lydia publicó en su cuenta de Facebook una conversación que tuvo con Jax, su hijo menor.

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Para Jax, la mayor diferencia entre él, a la izquierda, con su mejor amigo Reddy es el corte de cabello.

Aunque su madre se negaba al principio, Jax terminó ganando y ahora él y Reddy tienen el mismo pelo.

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El que Jax no vea diferencias entre él y su amigo Reddy nos demuestra que el odio y el racismo son cosas que se aprenden.

Aplausos a Lydia por criar a un niño al que no le importa el color de piel.

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