Por Camila Cáceres
23 agosto, 2017

Lo único que sigue igual es su gloriosa barba.

Todo comenzó en noviembre del 2015. Travis Garren acompañó a su esposa al médico tras una operación que no había salido como planeaban. El doctor les miró y dijo, lo más gentil, pero francamente posible: “Están demasiado gordos”. Les dijo que si no cambiaban su estilo de vida, ella, al menos, necesitaría un transplante de hígado.

“Fue un poco duro, pero era lo que necesitábamos oír. Decidimos embarcarnos en esta aventura porque sabíamos que juntos podríamos lograrlo. Comenzamos inmediatamente a comer mejor y empezamos a hacer ejercicio en febrero del 2016”.

Travis Garren

Desde entonces no se detuvieron hasta ser capaces de correr – aunque penosamente, según él mismo – una maratón de 5 kilómetros. Como una persona que camina bastante, pero que corre 30 segundos y se siente morir, eso ya me parece admirable.

Pero el cambio que lograron es realmente impactante.

“No hay un secreto [para perder peso]. Come lo que tienes que comer. Aliméntate de proteínas, descansa mucho y ejercita. Lo que es realmente importante es ser consistente”.

Tiene un motto: si no te cuesta, no te cambia. Él y su esposa admiten que cada día es un nuevo esfuerzo por mantener la dieta y seguir haciendo ejercicio, pero los resultados hablan por sí mismos y aman su nueva vida. Sobre todo, aman correr.

“Juntos hemos perdido unos 90 kilos. Corremos y entrenamos juntos, y tratamos de mantener a nuestra familia saludable y activa. La comunidad de gente que corre también es un gran apoyo”.

Lentamente el reto ha dejado de ser bajar de peso y ha comenzado a extenderse sobre la línea de meta. La pareja ahora entrena para algún día correr 50 kilómetros. ¡50! Se me hace un nudo en el estómago de sólo imaginarlo, pero esta pareja está muy animada por algún día lograr ese esfuerzo sobrehumano.

Y la verdad, viendo lo que han conseguido hasta ahora, no tengo duda alguna de que van a lograrlo.

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