Este tipo sin hogar entregaba su curriculum en lugar de pedir dinero. Mira el giro que dio su vida

“Es fácil mirar a alguien y no ver nada más que un hombre sin hogar pero después de hablar con él me di cuenta de que es mucho más que eso”.

safe_image

Frederick Callison vivía en las calles de Sacramento, California (EE.UU.). Gran parte del tiempo lo pasaba afuera de una tienda de comestibles donde se instalaba con un letrero donde pedía comida y trabajo. Además repartía su currículum para ver si alguien lo contrataba. Tras dos años haciendo esto finalmente tuvo éxito y fue contratado.

Michael Marteen fue junto a su familia a comprar a esta tienda. Estaba acostumbrado a ver a las personas sin hogar pedir dinero o comida pero se dio cuenta de que Callison en realidad lo que buscaba era superarse y buscar un trabajo a pesar de las difíciles circunstancias en las que se encontraba.

“Cuando le pregunté si podía ver su currículum, me entregó una hoja y luego me empezó a contar todo sobre su experiencia como si se tratara de una entrevista. He estado en situaciones en que no tenía nada y tuve que trabajar muy duro para conseguir trabajo, y ahí estaba él haciendo eso, así que tuve un gran respeto por él“.

-Marteen en entrevista con Today.com-

Michael Marteen
Michael Marteen

Callison, de 52 años, era un ex cocinero de línea que llegó a Sacramento hace dos años desde Washington con la esperanza de ser un cocinero para el Ejército de Salvación. Finalmente no lo consiguió, así que estuvo en las calles desde entonces. Smart & Final, la tienda de comestibles, le permitía permanecer en el local porque ayudaba a empujar carritos sin cargo.

Este era su currículum:

Michael Marteen
Michael Marteen

Marteen quedó tan conmovido por lo que hacía Callison que decidió compartir su historia en Facebook para ayudarlo a conseguir trabajo. El había trabajado en una empresa de catering por lo que tenía amigos en el rubro de la cocina que quizás podían ayudar al hombre sin hogar.

 Su gesto dio fruto y un restaurante de pizzas le ofreció trabajo como cocinero. El lugar le consiguió ropas y un lugar donde quedarse mientras conseguía salir a flote. Según contó Marteen, el hombre estaba tan emocionado y agradecido que estuvo una noche entera estudiando el menú de la pizzería.

Es fácil mirar a alguien y no ver nada más que un hombre sin hogar pero después de hablar con él me di cuenta de que es mucho más que eso. Es un hombre bien hablado, tranquilo y agradable que sabe lo que quiere y va tras eso”.