Por Mariana Meza
8 febrero, 2021

Jesse Thistle (44) es de Canadá y no tuvo una infancia como cualquier niño. A los cuatro años su padre, un adicto a las drogas, le enseñó a él y a sus hermanos a robar. Vivió en centros de acogida, se volvió drogadicto, entró y salió de la cárcel, hasta que un día conoció el estudio. Hoy es profesor asistente, está preparando un doctorado y quiere tener hijos.

En Canadá, un hombre que vivió en la calle, fue adicto a las drogas y que entró y salió de la cárcel en múltiples ocasiones, hoy puede decir que es una persona completamente nueva. Es profesor asistente en una universidad, está preparando un doctorado, se reencontró con su familia y está en planes de formar la suya junto a su esposa. No fue un camino fácil, pero logró superarse y aquí te contamos su historia.

Jesse Thistle

Jesse Thistle (44) nació en el norte de Saskatchewan, Canadá, y no tuvo una infancia normal. A la corta de edad de cuatro años su padre le enseñó a él y a sus hermanos cómo robar comida en una tienda. Era adicto a las drogas

Su padre conoció a su madre -una mujer perteneciente al grupo indígena Métis Cree- cuando tuvo que huir de las fuerzas del orden en Toronto y, según cuenta en una entrevista con el medio Unilad, la relación entre ellos fue “desdichada desde el principio”, razón por la que se separaron y Jesse y sus dos hermanos se mudaron con su mamá a Moose Jaw.

Jesse Thistle

El tiempo pasó y el padre de Jesse volvió aparecer. Al parecer había superado sus problemas de adicción y quería pasar tiempo con sus hijos. Su madre accedió sin saber que sería un tremendo error.

Jesse y sus hermanos se quedaron solos en el departamento de su padre, sin nada para comer. Por su parte, él salía a buscar drogas. La situación continuó así hasta que un vecino se percató de lo que estaba ocurriendo, lo informó a las autoridades y los tres fueron puestos bajo custodia. Vivieron en diferentes hogares temporales hasta que llegaron al cuidado de sus abuelos en Brampton, Ontario.

Jesse tenía raíces indígenas, pero no sabía nada más. En su adolescencia fue golpeado y decía que era italiano para poder sobrevivir en una ciudad donde la mayoría de las personas eran blancas.

Creció entre la década de los 80 y 90, años en los que las fiestas clandestinas estaban en su peak y donde las drogas eran algo común, algo que Jesse vio como una salida a todos los problemas que acarreaba. “Me perdí allí durante mucho tiempo… Dicen que la droga de entrada a la adicción dura no es la marihuana, es un trauma, y ​​eso fue cierto para mí”, contó a Unilad.

Jesse Thistle

La formación académica era nula para Jesse, nunca fue parte de su vida, ni menos una preocupación cuando decidió abandonarla. Se unió a una pandilla y su consumo de drogas iba en aumento, situación que deterioró la relación con sus abuelos, quienes lo echaron de la casa cuando vieron su comportamiento.

Viajó a Vancouver, ciudad donde vivía Josh, su hermano policía. Se quedó en su casa, pero sus hábitos no cambiaron. Se seguía drogando. Josh le dijo muchas veces que no lo hiciera, pero Jesse no lo escuchó y terminó nuevamente en la calle.

“Después de eso, me mudé de un lugar a otro, de un refugio a otro, me quedaba en los sofás de las personas, a veces un pariente me dejaba quedarme con ellos durante unos meses, pero yo era una piedra rodante, siempre estaba en el siguiente lugar. Siempre lidiando con mis adicciones, nunca obteniendo la ayuda que necesitaba”, confesó Jesse al medio británico.

Jesse Thistle

Luego de romper la relación con Josh, Jesse su fue a vivir con Jerry, su otro hermano. Un día se quedó encerrado afuera de su departamento, estaba drogado y por alguna razón pensó que su novia de ese entonces estaba dentro del lugar junto a Jerry. Desesperado, escaló los tres pisos y medio que lo separaban e intentó entrar por la ventana. Cayó y se rompió las muñecas y una pierna.

Fue trasladado de urgencia a un hospital y tuvo que ser sometido a una cirugía reconstructiva. Sin embargo, le dio una infección producto de su sistema de salud deteriorado gracias a su consumo de drogas.

Jesse, quien en ese entonces estaba viviendo en la calle, sentía que ya no podía más. Robó una tienda para entrar a la cárcel y vivir ahí. Eso era mejor que no tener un hogar.

Sufrió de abstinencia física y psicológica dentro del recinto penitenciario, pero no fue suficiente para dejarlas por completo. Salió de la cárcel y volvió a recaer. Entró y salió del sistema judicial.

Jesse Thistle

Cuando su vida parecía caer a pedazos, conoció a un hombre en la cárcel que se dedicó a estudiar. Jesse hizo lo mismo. Era analfabeto, pero eso no fue un impedimento para tomar cursos de Desarrollo Educativo General (GED) con el Capellán del Ejército de Salvación en la prisión.

Sus compañeros en la cárcel le ayudaron a estudiar y Jesse comenzó a ver las cosas desde otra perspectiva. Comenzó a ver un futuro nuevo.

Nuevamente salió de la cárcel y se contactó con el centro de rehabilitación Harvest House, quienes lo ayudaron a salir de las drogas. Jesse siguió con su programa de estudios y en diciembre de 2008 “se graduó como el mejor de su clase”, según consignó Unilad.

Jesse Thistle

Se inscribió en la Universidad de Carlton con la ayuda del centro de rehabilitación. Jesse pasó noches estudiando, tratando de entender sus materias y tareas. Estaba feliz.

Por otro lado, su abuela volvió a acercarse a Jesse y le hizo prometer que terminaría de estudiar. Y su nieto cumplió con su palabra.

“Una cosa acerca de ser un adicto al crack es que aprendí ética de trabajo. Nadie trabaja más duro que un adicto al crack que busca una solución: ocho días a la semana, 24 horas al día.

Estaría despierto noches y noches, así que tengo este equipo extra para empujarme donde otras personas no lo hacen, y siempre que las cosas se ponen difíciles confío en ese viejo Jesse, que estaba obsesionado con mi adicción, y Simplemente transfiero esa energía a mi educación. Así es como superé a todos en mi licenciatura”.

–Jesse Thistle–

Jesse Thistle

Su adicción el estudio lo llevó a entrar a la Universidad de York, donde lo contrataron como profesor asistente. Estudió la colonización canadiense, la situación de los pueblos indígenas en ese entones y cómo eso “llevó a traumas y adicciones intergeneracionales”. Era un Jesse completamente diferente.

En ese tiempo, la Dra. Carolyn Podruchnyla, profesora para la que trabaja Jesse, lo motivó a comprender sus raíces y a reencontrarse con su madre. Aunque confesó que estaba nervioso, dijo que fue como si nunca se hubieran separado. “Por primera vez en mi vida me sentí realmente en casa”, dijo.

Mientras Jesse estuvo en rehabilitación conoció Lucie, su futura esposa, quien se transformó en una persona fundamental en su nueva vida. Ella lo ayudó a “entender realmente el significado del hogar”, contó el hombre de 44 años.

Jesse Thistle

Por su parte, en la universidad Jesse usó su propia historia familiar para realizar su investigación, eso lo ayudó a “conocerse a sí mismo, cumplir la promesa que le hizo a su abuela y volver a conectarse con su madre”, según detalló Unilad.

Es más, Jesse fue el primer estudiante indígena en graduarse de la Universidad de York. Recibió premios por su investigación y las ofertas de trabajo no tardaron en aparecer. Sin embargo, decidió quedarse allí y trabajar como profesor asistente.

Su historia es tan impresionante que incluso escribió un libro titulado From The Ashes, uno de los más vendidos en Canadá en 2020. “Solo soy un chico de la calle… Solo intento ser un padre gato y terminar mis estudios de doctorado y ser un chico normal. No veo cuál es el gran problema en realidad, solo estaba tratando de hacerlo mejor que ayer y lo he estado haciendo durante 12 años, y ahora ha terminado aquí en este otro nivel que nunca pensé que fuera posible. Estoy muy, muy agradecido”, dijo Jesse.

Jesse Thistle

Por ahora, Jesse continuará sus estudios para obtener el doctorado, seguirá trabajando en la universidad y está en planes de tener hijos junto a su futura esposa. Espera ser el padre que nunca tuvo.

Por último, Jesse recalcó que muchas personas y oportunidades influyeron en que pudiera salir adelante, como la Dra. Podruchny, la Universidad de York, el centro de rehabilitación Harvest House, Lucie, su madre, entre otros. “El cambio real ocurre cuando la gente ayuda y envuelve a alguien”, finalizó.

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