Por Alejandro Basulto
30 julio, 2020

«No me importa si es un oficial de policía… no quiero que nadie muera», dijo uno de los heroicos prisioneros.

La cárcel es uno de los peores lugares en el que puede terminar una persona, sino es que definitivamente el más indeseable. Por algo criminólogos y expertos penalistas, han apoyado siempre la idea de que la privación de libertad debe ser siempre una medida utilizada como último recurso, cuando ya las otras sanciones, como las libertades condicionales, han fallado, o también, cuando el delito o crimen es muy grave. Si no, los efectos de esta sanción e infraestructura en la persona, pueden ser para peor, provocando que gente que entró por una falta o infracción explícitamente no violenta por ejemplo, termine saliendo con signos de mayor agresividad.

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Sin embargo, hay presos que logran mantener durante toda su estancia en la prisión, sus mejores valores y virtudes, y a pesar del duro encierro, aprovechar ese tiempo para aprender de sus errores y hasta crecer profesionalmente, estudiando algún oficio. Y tres presos de la Cárcel del Condado de Gwinnett, en Georgia, Estados Unidos, le demostraron al mundo que a pesar de los errores y delitos que hayan cometido, son personas que también tienen muchas virtudes. Lo dejaron muy claro cuando salvaron al guardia Warren Hobbs, de su unidad en la prisión, luego de que este sufriera un paro cardíaco.

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Los tres hombres privados de libertad, notaron que el agente parecía no sentirse bien mientras realizaba sus procedimientos de seguridad en su unidad en el centro penitenciario. Para después llegar a pensar que estaba durmiendo, sin embargo, posteriormente notaron que estaba actuando de manera extraña. Luego Hobbs cayó al suelo y le empezó a sangrar de la cabeza, mientras parecía estar inconsciente. Mitchell Smalls, uno de los tres presos, comenzó a gritar y a golpear la puerta para alertar a todos, logrando que se sumarán más de 60 reclusos que emitieron ruidos buscando ayuda.

En ese momento, el otro de los tres reclusos, Terry Lovelace, vio al guardia recuperar la conciencia e intentar levantarse. Hobbs sentía como si sonaran tambores y escuchaba a los reclusos gritar su nombre. Por lo que pensando que uno de ellos necesitaba auxilio, de alguna manera llegó a sus pies y presionó el botón para abrir las celdas de sus héroes. Lovelace y Walter Whitehead salieron corriendo hacia él. El primero utilizó la radio de Hobbs para pedir ayuda y el segundo el teléfono para lo mismo. Socorro profesional que llegó en segundos. Las 12 horas diarias que pasan con su guardia, claramente generan lazos, y ellos estaban preocupados por él.

«Me asustó. No me importa si es un oficial de policía o quién sea. Haré lo que pueda para salvar a un hombre. No quiero que nadie muera»

– dijo Walter Whitehead, uno de los tres reclusos, a Fox5.

Oficina del Sheriff del Condado de Gwinnett

«Estos reclusos acudieron en su ayuda porque nuestro adjunto, como la mayoría de los agentes de la ley, trata a las personas con la dignidad que se merecen. Estos reclusos no tenían obligación alguna de prestar ayuda a un guardia vulnerable y sangrante, pero no dudaron (…) Muchas personas tienen opiniones duras sobre los agentes de la ley y los delincuentes, pero este incidente ilustra claramente la bondad potencial que hay en ambos»

– fue parte del comunicado que emitieron desde la Oficina del Sheriff del Condado de Gwinnett.

Finalmente el guardia Hobbs se salvó, está con vida y actualmente se encuentra bajo atención médica en su casa. Manifestando estar muy agradecido por la pronta acción de los tres hombres privados de libertad. Mientras que estos últimos, dijeron que su relación va más allá del uniforme y que se basa en el respeto mutuo, agregando de que no se trataba de un recluso salvando a su guardia, sino que de una persona ayudando a otra que estaba en peligro.

 

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