Por Alejandro Basulto
6 julio, 2021

Incluso de camarera trabajó esta mujer estadounidense que actualmente es catedrática de Ingeniería Química, bioingeniería y bioquímica en el Instituto de Tecnología de California. Sin olvidar que además estudió economía y habla español, alemán e italiano.

En el año 2018, el trabajo de muchos años de la estadounidense e Ingeniera Química, Frances Arnold por fin tuvo la gran recompensa que merecía. Luego de estar varios días completos estudiando las proteínas y haber comenzado criarlas, para así realizar con ellas lo que se denomina como evolución dirigida, que es un proceso similar a como se crearon los primeros perros: a partir de lobos salvajes, de los cuales se obtuvo una variedad de razas. Ella hace lo mismo con las proteínas. Provoca mutaciones en ellas, para de ahí seleccionar las que más le interesen. Y así crea nuevas moléculas.

“Casi todo el mundo utiliza los productos de la evolución dirigida. Por ejemplo, cuando lavas la ropa hay enzimas [proteínas que favorecen una reacción química] en el detergente y todas están hechas mediante evolución dirigida, optimizadas para actuar en una lavadora. Y hay muchísimos otros ejemplos. Muchos fármacos se producen mediante enzimas hechas con evolución dirigida. Y estas enzimas también se usan para diagnosticar y tratar enfermedades”.

– dijo Frances Arnold a El País

Premio Nobel

Pero el reconocimiento a todo su esfuerzo y años de estudios e investigación, no fue solo lograr dar con este novedoso proceso, sino que debido a que estas nuevas moléculas pueden solucionar los problemas químicos de la humanidad, tal como fabricar fármacos sin contaminación o incluso producir energía renovable, es que se le otorgó el Nobel de Química en el año 2018.

Esta catedrática de catedrática de Ingeniería Química, bioingeniería y bioquímica en el Instituto de Tecnología de California, a sus 64 años, es un perfecto ejemplo de que todo se puede. Ya que para lograr estar donde se encuentra ahora, tuvo que superar muchas adversidades. 

“Era una de las pocas mujeres taxistas. Eran taxis amarillos enormes y las calles de Pittsburgh son muy estrechas. Aprendí a orientarme y a maniobrar en circunstancias difíciles”.

– contó la ganadora del Premio Nobel de Química en el 2018

Wikimedia

Debido a que esta mujer de Pittsburgh (sede del condado de Allegheny en el estado de Pensilvania), previo a destacarse como una laureada Ingeniera Química, tuvo que trabajar como pizzera, recepcionista, camarera en un club de jazz e incluso taxista.

Jornadas agotadoras, que por cierto, nunca mermaron sus ganas de convertirse en una brillante científica.

Además que también, fruto de esfuerzo, pudo estudiar y trabajar en diferentes países, como España, donde realizó un intercambio, para luego, habiéndose graduado en el Centro de Estudios Energéticos y Ambientales de Princeton en el 1979, trabajar como ingeniera en Corea del Sur, Brasil y en el Instituto de Investigación de Energía Solar de Colorado.

“La vida es larga, puedes tener muchas vidas diferentes. Puedes aprender muchas cosas distintas, nunca se sabe cuándo te servirán, así que aprende todo lo que puedas y combina tus conocimientos de manera novedosa. Adáptate, sé flexible y aprende permanentemente”.

– declaró Frances

JUAN BARBOSA / El País

Hoy Frances Arnold, es una experimentada científica que se doctoró en Ingeniería Química por la Universidad de California, que redactó documentos para la ONU, que fue parte del Consejo Asesor del Presidente de la Universidad de Ciencia y Tecnología King Abdullah (KAUST), que trabajó con el Intercambio de Ciencia y Entretenimiento de la Academia Nacional de Ciencias para que los guionistas de Hollywood trataran con precisión los temas científicas, que es la cocreadora de más de 40 patentes estadounidenses, que fundó una empresa para fabricar combustibles a partir de recursos renovables, que también cofundó una empresa para investigar alternativas a los plaguicidas para proteger los cultivos y que además habla 4 idiomas (inglés, alemán, italiano y español).

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