Por Valentina Miranda
7 septiembre, 2021

Los hijos de una mujer morena y un padre de tez pálida conmueven al mundo entero. ” La única diferencia es el cutis (…) Es realmente hermoso”, indicó su madre.

La llegada de un nuevo ser humano al mundo es un bello milagro de la vida, tanto para los padres, su familia y para los especialistas de la medicina que trabajan en este campo laboral recibiendo a muchos bebés en un día, tanto que quizás de vez en cuando deje de llamarles la atención a no ser que sea un caso muy particular. Cuando nacieron Jakob y Joshua en Maryland, Estados Unidos durante marzo del 2020, fueron más de 20 médicos los que fueron a verlos a la sala de partos, y no porque haya habido alguna urgencia o algo malo, sino que querían contemplarlos por ser gemelos y birraciales.

Jakob heredó el pelo rubio, los ojos azules y la tez pálida de su padre, Matthew Milner. Mientras que Joshua nació con el cabello de color castaño, ojos castaños y piel morena de su madre, Jennifer Milner. Ambos no lo podían creer y quedaron totalmente sorprendidos, puesto que nunca habían escuchado sobre estos casos. “Joshua se parecía a mí y Jakob estaba muy, muy pálido. Estábamos completamente atónitos”, declaró la mamá al medio Today.

Cortesía de Jennifer Milner

Y por supuesto que estos pequeños llaman la atención a donde quieran que vayan, sin embargo no siempre es con buena intención. “Una vez me encontré con una mujer que sabía que estaba embarazada y en lugar de felicitarme me dijo: ‘¿Ese es tu hijo biológico?'”, dijo Jennifer. Aunque es más frecuente que la gente se conmueva ante Jakob y Joshua cuando se enteran de que son gemelos.

Cortesía de Jennifer Milner

“Son un recordatorio de que todos somos humanos con las mismas necesidades básicas. La única diferencia es el cutis (…) Es realmente hermoso”

—Jennifer Milner a Today

Cortesía de Jennifer Milner

Ambos son diferentes por dentro y por fuera, por un lado Joshua es descrito como una “persona auténtica” que disfruta de las interacciones con los demás, mientras que a Jakob le gusta más sentarse y observar, pero ambos comparten y se quieren como los hermanos que son: “Les encanta darse besos antes de acostarse. Y Jakob le traerá a Joshua un chupete”, dijo la madre.

Un bello caso para desbordar de ternura.

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