Por Felipe Costa
12 enero, 2021

Siendo guardia de prisión y padre a la vez, Claudio des Reis veía como el futuro de los hijos de reclusos se empañaba cuando creían que terminarían igual. Con su propio dinero financió tardes de baloncesto en la calle con la idea de sacarlos de los malos caminos. Hoy es querido en toda la comunidad.

“El entorno nos determina”, es una frase que se suele escuchar en boca de aquellos que creen que nuestra vida se limita, querámoslo o no, al lugar donde nacemos, crecemos y vivimos. Sin embargo, esto es algo que un guardia de prisión y entrenador de baloncesto se niega a pensar, llevando una mentalidad positiva y que ha logrado cambiar las vidas de varios niños, hijos de reclusos, que no creían tener mejor futuro.

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Claudio dos Reis no tenía pensado trabajar como oficial penitenciario, es más, hizo su carrera militar en Brasil, pero luego de siete años la idea de invertir en cursos públicos pasó por su cabeza. Quería desempeñarse como un nuevo profesional, pero a la vez, siendo fanático del deporte, no lo tenía tan claro.

Terminó siendo guardia de prisión, luego se convirtió en padre y ambos sucesos cambiaron su perspectiva sobre la sociedad. Se puso en los zapatos de aquellos niños en situación de vulnerabilidad, al ver en ellos el mismo camino de sus padres.

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Pero no tenía por qué ser así, fue entonces que a Claudio se le ocurrió cómo unir el deporte con su nueva profesión. Así que, en el momento que los niños se quedaban con las revistas esperando a visitar a sus padres, aprovechaba de hablarles de baloncesto e invitarlos a jugar con otros niños.

La idea funcionó, aunque no tenía muchos recursos. Comenzó jugando en la calle, los balones eran viejos y no había más dinero para invertir que para algunas mesas y accesorios de juego. Estaba eso sí, convencido en que la voluntad podía sacar adelante su proyecto.

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Claudio no tenía patrocinadores ni segundos ingresos, el dinero que tenía de su sueldo lo invertía para mejorar las condiciones de los entrenamientos, adquiriendo mayores responsabilidades como llegar a cuidar a 60 niños.

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“Algunos internos, al cumplir sus condenas, van al juzgado a ver jugar a sus hijos. Me miran a los ojos y dicen que la gratitud que sienten no se puede expresar con palabras. Ni siquiera si me ofrecieran pagar un salario alto por hacer lo que hago, lo aceptaría. ¡Esto no tiene precio!”.

–Claudio Dos Reis a Caçadores de Bons Exemplos

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Tras 10 años en lo suyo, el proyecto ha tomado un carácter formal bajo la organización Adote 1 Atleta, iniciativa  que la comunidad reconoce como una segunda escuela. Ya no se trata de lograr simplemente que los niños hagan deporte, sino de alejarlos de los malos caminos, mantenerlos centrados en una vida sana y con oportunidades, donde puedan aprender de los errores antes de cometerlos.

Se trata de un nuevo camino para sus vidas.

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