Por Daniela Morano
30 octubre, 2018

“Todos somos humanos y podemos amarnos. Realmente creo que si cada uno de nosotros aporta y le enseña a sus hijos que el color no existe, nuestra próxima generación no tendrá prejuicios raciales”, dice Jade West, la madre del bebé.

El día de ayer una especial y genuina historia se hizo viral en redes sociales. La foto de un hombre mayor sosteniendo a un bebé que no le pertenecía y una mujer de color a su lado con papeles en mano, demostró lo necesitado que estamos de noticias positivas. Y lo buenas que pueden ser las personas cuando dejan sus prejuicios de lado.

Natasha Crittenden fue quien compartió la foto, explicando que el hombre, identificado como Joe Hale, le ofreció su ayuda a Jade West quien se encontraba muy ocupada rellenando formularios médicos con su hija en brazos.

Sin preocuparse por el hecho de que este bebé no era suyo y además de otra raza, Hale lo tomó en brazos y acurrucó mientras West terminaba de escribir. El pequeño gesto no pasó desapercibido en el contexto actual, donde pareciera que más y más gente cree que por tener piel de distinto color, somos diferentes en esencia.

Natasha Crittenden

A la misma West, quien habló con Good Morning America, fue esto lo que más le sorprendió cuando Hale se le acercó ese día en la sala de espera.

“Me sentí aliviada y apreciaba el hecho de que quisiera ayudarme, parecía genuinamente preocupado. ¡Me contó que nunca deja de ser el ‘abuelito’ y que ama a los niños y los bebés en general! Estaba literalmente acurrucándolo y conversándole como si fuese su propio nieto y como si lo conociera de toda la vida. Fue muy dulce”, afirmó.

“Que un extraño, un hombre blanco, le pregunte a una mujer de color si necesita ayuda con su bebé, y que le demuestre tanto amor, me dan ganas de llorar cada vez que pienso en todo el amor que podía ver que irradiaba”.

Para West, está bien que haya gente que piensa distinto pero que eso no significa que no nos podamos cuidar unos a otros. 

“Quiero que la gente sepa que sí, todos son distintos; sí, todos tenemos nuestras opiniones y manera de hacer las cosas. Pero cuando te topas con alguien de buen espíritu como el que me encontré yo ese día, todos los prejuicios desaparecen. Sólo espero que la gente vea esto y se una sin pensar en el color de piel. Todos somos humanos y podemos amarnos. Realmente creo que si cada uno de nosotros aporta y le enseña a sus hijos que el color no existe, nuestra próxima generación no tendrá prejuicios raciales”.

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